viernes, 13 de octubre de 2017

EL MONSTRUO TOCO A MI PUERTA

EL MONSTRUO TOCÓ A MI PUERTA


ESCENA 1

   La acción se desarrolla en el living-comedor de un departamento del centro de la ciudad de Buenos Aires, que pertenece a un músico argentino, que comienza a emerger y a ser conocido por el público.
   El lapso temporal en que sucede es el comprendido entre 1977 y 1980, en tiempos del Proceso de Reorganización Nacional que gobernó la Argentina.
   Es en otoño o invierno.
   La escena está dividida en dos ambientes: un living con un juego de sofá y otro con una mesa y sillas de comedor. Hay instrumentos musicales, adornos étnicos y fotografías.
   Hay una puerta que conduce a la cocina y al baño.     


PERSONAJES
JUAN: músico
MIRIAM: actriz
PABLO: escritor
BETO: Panadero

 JUAN: Qué suerte que pudiste venir Betito…

BETO: Tenía ganes de que nos veamos… desde que te hiciste famoso (sonríe)… no apareciste más por el pago…

JUAN: (Despectivamente) ¡Famoso!, apenas conocido… se puede decir que es la primera vez después de veinte años con la música que puedo vivir de esto.

BETO: Pero siempre viviste de la música, siempre diste clases.

JUAN: No es lo mismo dar clases que vivir de tocar, de hacer presentaciones, es otra cosa… además de que tus canciones comiencen a llegar a la gente… es impagable… un sueño…

BETO: Allá no sabés como te están difundiendo, en el bolso tengo un par de discos que me tenés que firmar, uno para Clara y otro para Diego.

JUAN: ¡Dieguito! ¿Cómo anda Dieguito? ¿Sigue con la pintura?

BETO: Sí, todavía tiene el taller ese, en Amenábar… nos vemos poco… por mi laburo más que nada.

JUAN: ¿Y cómo anda eso?

BETO: Bien, comprar la panadería de mi suegro fue lo mejor que pude haber hecho…laburo como perro… me levanto a las cuatro de la mañana y no paro hasta las ocho, pero es mi negocio… eso es lo importante.

JUAN: odiabas ser empleado…

BETO: No es que lo odiaba, no tengo problemas en ser empleado, lo que no me gustaba era la fábrica, eso de poner empaquetar camisas y guardapolvos todo el tiempo me aburría… por suerte se dio lo de la panadería.

JUAN: Me alegro.

BETO: ¿Por qué insististe que venga a cenar hoy? Clara casi me mata, se tiene que encargar del negocio sola y no sabés cómo putea.

JUAN: Ahora van a venir también unos amigos, no los conocés, me parece que te comenté alguna vez de Miriam, la chica con la que salí un tiempo… ¿te acordás?

BETO: ¿La que es actriz?

JUAN: Esa.

BETO: ¿Pero sigue siendo tu novia?

JUAN: (Duda). Seguimos viéndonos, quedamos bien…

BETO: (Sonríe). Esas cosas de ahora… yo a Paula no la vi más, y cuando me la cruzo ni nos saludamos… y cuando voy con Clara menos, no la puede ni ver…

JUAN: Eso pasa porque vivís en un pueblo chico, allá sí o sí te vas a cruzar siempre, pero acá es distinto, en una ciudad como ésta sólo te cruzás con alguien si querés hacerlo…

BETO: No te gusta Suipacha, ¿no?

JUAN: No, no… no es que no me guste… pero qué iba a hacer yo allá, iba a terminar trabajando de empleado tuyo en la panadería (sonríe)… igual me gusta Buenos Aires, caminás y nunca se acaba, ahora es un quilombo, tenés que andar con cuidado…

BETO: ¿Es para tanto?

JUAN: Sí, no sólo eso… está todo muy raro… cada vez que hablo con el viejo por teléfono me doy cuenta que en Suipacha están en otro mundo.

BETO: Hablando de cosas raras… viniendo para acá me pasó algo muy extraño…

JUAN: ¿Sí?…

BETO: Cuándo venía en el tren me llamó la atención algo… habían subido varios vendedores ofreciendo lapiceras, otro vendía turrones… pavadas  y en la estación de Floresta o Flores, no recuerdo, sube una mujer… tenía un bolso lleno de fibras, ¿viste esas fibras del colegio, las comunes, la de seis colores?

JUAN: Sí

BETO: Entonces, a los que estábamos sentados nos deja una cajita de fibras a cada uno, arriba de las piernas. Miro la cajita y veo que tenía una etiqueta que decía “dar vuelta por favor”, la doy vuelta y tenía una foto de una chica, pero muy difusa, porque era una fotocopia, y decía: Si la ve por favor llame, y tenía un teléfono…

JUAN: ¿Compraste la fibra?

BETO: ¡Ni en pedo! Yo en esas cosas raras no me meto… andá a saber en qué estará metida… y me di cuenta que nadie compró… la mujer pasó y juntó las cajitas y se fue… ni una vendió.

SILENCIO

BETO: Che, ¿y quién más viene hoy?

JUAN: Pablo, un escritor amigo, no es conocido… es reconocido pero no popular… y nadie más, es peligroso juntar mucha gente en estos días.

BETO: ¡Y yo qué hago acá, boludo! ¡Son todos artistas!

JUAN: (Sonrie) Vos también Betito… tus bolas de fraile son mejores que un cuadro  de Picasso…
SILENCIO

BETO: Che, contáme, adelantáme algo … ¿por qué tanta necesidad de que venga hoy?

JUAN: Cuando lleguen Miriam y Pablo les cuento a todos juntos…

BETO: ¿Algo grave?

JUAN: Y… es importante… ¿querés tomar algo?

BETO: Abramos el vino que traje.

JUAN: Dale… (sale)

SILENCIO

JUAN: (Mientras sirve el vino) ¿Lo ves seguido a mi viejo?

BETO: Todos los santos días… no falla nunca… le decimos “Cuartito”, todos los días un cuarto de flauta, y dos tortas negras…

JUAN: Sigue sólo entonces.

BETO: ¿Pero vos hablás con él?

JUAN: Sí, pero no somos de hablar de cosas privadas, no me da para preguntarle si tiene compañera… y sé que si conoce alguna mujer no me va decir.

BETO: La verdad que siempre lo vemos sólo.

JUAN: Y vive en el club…

BETO: Le sacás las bochas, las cartas y no respira más.

JUAN: Yo lo extraño… me hubiese gustado haber ido más seguido… lo que pasa que uno se deja llevar por esta vorágine de cosas…

SUENA EL TIMBRE:

JUAN: Esperá un minuto que bajo abrir…

(MIENTRAS JUAN BAJA BETO OBSERVA LA ESTANTERÍA DE LOS LIBROS, LOS INSTRUMENTOS MUSICALES y LAS FOTOS)

(JUAN VUELVE CON MIRIAM y PAB LO. SE SACAN LOS ABRIGOS Y LOS CUELGAN)

JUAN: Beto, te presento a Miriam y Pablo, unos amigos…

MIRIAM: ¡Ah! ¿Vos sos el famoso Beto? Juan siempre habla de vos.

BETO: Nos conocemos desde que nacimos, fuimos vecinos.

JUAN: Encima el patio era el mismo para los dos.

MIRIAM: ¿Por?

JUAN: Vivíamos en casas contiguas pero en los patios no había tapial, nada…

BETO: ¡Si nos habremos peleado por esa línea divisoria!

JUAN: Hasta que tu viejo plantó la ligustrina…

PABLO: Eso es típico de los pueblos ¿no?, digo, lo de separar con ligustrina los terrenos…

JUAN: Y… era lo más barato.

BETO: Pero también es más lindo, qué sé yo, cuando la ligustrina está crecida no te la cambio por ningún tapial.

JUAN: ¿Quieren probar este tinto?

MIRIAM: Dale.

PABLO: Tengo el estómago vacío pero vamos… te acepto.

 JUAN: Esperá que tengo un poco de queso y salame cortado.

(JUAN SE RETIRA HASTA LA COCINA)


JUAN: (Desde la cocina) ¿vinieron los dos juntos o se encontraron acá en el edificio?

PABLO: No, hablamos por teléfono y quedamos que yo caminaba hasta su casa y desde allí tomamos un taxi.

MIRIAM: ¡No sabés lo que fue ese viaje!

PABLO: En realidad lo que fue el taxista.

JUAN VUELVE CON UNA TABLA DE QUESO Y SALAME

JUAN: ¿Qué pasó?

MIRIAM: Un loco de la guerra.

PABLO: De lo único que hablo fue de todo lo que habría que eliminar en este país para que mejore.

MIRIAM: Escuchá: (Parodiando voz masculina) a los estudiantes que aplazan mandarlos a laburar al sur, a los que están en política echarlos del país.

PABLO: Los  gremialistas a la horca…

MIRIAM: Los que se manifiestan en la calle directamente limpiarlos…

PABLO: Dónde haya casa de chapa pasarle una topadora y mandarlos al sur, y si no quieren salir de las casas pasar la topadora igual…

JUAN: ¿Y ustedes le decían algo?

MIRIAM: ¡No, qué vamos a decir! Si ya te das cuenta que con esos conceptos no podes discutir nada.

PABLO: Encima ahora se sienten que están legitimados… si los de arriban piensan así… es pasar el lampazo nomás… que no quede nada.

JUAN: (Ensimismado) Es triste…

SILENCIO

PABLO: ¿Y? ¿Cómo te preparás para mañana? ¿Caíste ya?

MIRIAM: ¡Qué me contás! Juan Prieto en Teatro Manantiales… ¿cuántas entradas se vendieron? ¿sabés?

JUAN: Hoy al mediodía hablé con Arturo y llegamos a cuatrocientos y pico…

PABLO: ¡Lleno!

JUAN: En realidad entran setecientas personas, pero ya con esto estamos contentos…

PABLO: ¡Qué bueno, Juan! Tanto tiempo luchándola…

JUAN: Es verdad… pero vos fíjate qué cosa ¿no?, si me pongo a pensar la única razón de este éxito se debe a una sóla canción.

MIRIAM: Es que “Prisiones” fue una bomba, yo, ponga la radio que ponga, lo pasan…

JUAN: Sí, ayudó mucho que me llamaran a cantarlo en Sábados Totales, la televisión tiene una penetración con la que no se puede competir.

BETO: Bueno, pero la canción está muy buena, a mí me hace llorar cuando la escucho…

MIRIAM: Sí es verdad, y eso te va a dar la oportunidad que las demás canciones se conozcan más… “La vida” y “Yo espero” son muy lindas y también pueden pegar…

PABLO: Ahora, qué misterio ¿no?, ¿por qué razón una canción es más exitosa qué otras? Yo, por ejemplo tengo como mi preferida a “Rio Suave” pero la última vez que te fui a ver ni siquiera la cantaste… es más siento que la poesía de “Rio Suave” es superior a “Prisiones”

MIRIAM: Parecés el oligarca de Borges hablando así.

PABLO: ¿Por?

MIRIAM: ¡Qué superior ni superior! En el arte no hay nada superior, a unos les gusta y a otros no, es más simple.

PABLO: Bueno, ponele, pero no alcanzo a entender por qué es más exitosa “Prisiones” que “Rio Suave”

JUAN: El motivo no está en la letra Pablito… está en la melodía.

MIRIAM: Claro.

JUAN: La melodía de “Rio Suave” no es tan asimilable, es más compleja, tiene más desarrollo… en realidad la de “Prisiones” siento que es más inspirada.

PABLO: ¿Pero vos crees que la gente valora algo por la melodía y no por la letra?

JUAN: Creo que esto ya lo hablamos Pablo, la poesía no es igual a una letra de canción, no tiene las mismas características. La canción, y esto es una apreciación personal, seduce y conquista por su melodía.

PABLO: Para mí la poesía es fundamental.

JUAN: Mirá, te voy a dar un ejemplo, a vos te gustan Los Beatles ¿no?... bien… y algo de inglés manejás… pero yo te conozco bien y sé que algo de inglés manejás, que si lees la letra podés traducirla, pero en el momento que vos escuchás por primera vez, por ejemplo, Yesterday, o Hey Jude, es imposible que sientas su significado porque tendrías que ¡Pensar en inglés!

PABLO: Puede ser… pero cuando escucho una canción en español siento que la letra me importa.

JUAN: Ya lo sé, a todos nos importa, pero aunque no lo puedas intelectualizar en ese momento -de hecho la música no está para racionalizarla sino para sentirla-, vos estás recibiendo la melodía, porque a diferencia de una poesía, la letra de una canción es indivisible de su melodía.

MIRIAM: (Canta la canción de Palito Ortega) La felicidad jajajaja, es sentir amor oh oh oh 
oh…

JUAN: Bueno, no es el mejor ejemplo.

PABLO: Pero al fin y al cabo es una letra y es una melodía.

JUAN: Lo es… pero ni una ni la otra son tan inspiradas.

MIRIAM: Pero para el gran público lo es, todos la cantan, todos la tararean…

JUAN: El “Arroz con Leche” también…

PABLO: Estás siendo despectivo.

JUAN: No, para nada, esa canción de Palito Ortega, reúne las condiciones de una canción infantil… no estoy haciendo ningún juicio de valor… tiene pocas notas, mucha repetición, poco texto, escasos recursos literarios.

PABLO: Si te saliera algo así…

JUAN: En algún punto, “Prisiones” lo es, no tanto en la letra pero sí musicalmente, no te voy a decir que es pobre, pero es… cómo decirte…

BETO: Simple.

JUAN: Sí simple, sencilla.

BETO: Pasa lo mismo con las facturas, Juan, querés hacer una factura elaborada, cargada de dulces, vistosas y…

JUAN: (Sonríe) Te llevan las medialunas…

BETO: Ajá, apenas un triangulito de masa arrollada.

MIRIAM: (Oliendo en el aire) ¿qué es ese olor?

JUAN: Hice unas empanadas de carne… las tengo en el horno… ya deben estar… me voy a fijar.

MIRIAM: Che, te noté preocupado cuando llamaste ayer… ¿De qué querías hablar?

JUAN: Dame un segundo que te digo…

(SE VA A LA COCINA)

PABLO: (En voz baja) Yo también lo noté preocupado cuando me dijo, es más, cuando le dije que no sabía si iba a poder, noté que se puso mal…

BETO: Yo también me quedé preocupado… igual lo veo bien.

MIRIAM: Sí pero yo lo conozco y él no es así, mucho menos con el recital tan importante que tiene mañana…

(JUAN REGRESA DE LA COCINA)

BETO: Hice dos docenas, falta un poco… espero que alcance.

SILENCIO

MIRIAM: ¿Y?

JUAN: Bueno… no me voy a hacer el misterioso.

PABLO: Te escuchamos.

JUAN: No sé por qué pensé en ustedes tres cuando ocurrió esto… a vos Beto sé que no nos hemos visto seguido durante los últimos años, pero hemos sido casi hermanos, en realidad lo somos, y te veo como el nexo, el punto en común entre mi padre y yo, para mí Suipacha son los días de nuestra infancia, nuestra adolescencia y el viejo, por supuesto… con el que no tengo una comunicación fluida. Cómo vos sabés Beto, él es parco, buen tipo pero muy ensimismado…

BETO: Y sí, apenas le conozco la voz… pero es muy buen tipo…

JUAN:  En tu caso Pablo, sos el amigo de la edad adulta con el que compartimos nuestras necesidades artísticas, ese juego en el que vos sos mi oyente y yo tu lector, y tengo que confesarlo, cada vez que compongo algo o que decido algo te tengo como referente, siempre pienso: ¿qué dirá Pablo de esto, le gustará, le parecerá una pavada?

PABLO: A mí me pasa lo mismo con vos…

JUAN: Y en tu caso Miriam, a pesar de que nos cuesta asumirnos que en algún modo estamos juntos, creo que ya sos parte esencial de mi vida, no sé si alguna vez…

MIRIAM: Pará un poco Juan que me estás asustando, ¡parece como si te fueras a morir!

JUAN: (Niega con la cabeza, serio)

BETO: Sí hermano, decí qué es lo que pasa que nos estamos asustando todos, ¿estás enfermo?

SILENCIO

JUAN: Bien… ayer me llamó Arturo…

BETO: ¿Quién es ese Arturo?

JUAN: Mi representante y el que me hace la prensa… bueno… me llamó para contarme que tuvo una reunión con el director del Teatro porque parece ser que unos tipos que se presentaron como del gobierno querían que me transmitan un mensaje.

MIRIAM: ¿Eran militares?

JUAN: No lo sabe, estaban de civil… pero fueron bastantes autoritarios.

PABLO: ¿Cuál era el mensaje?

JUAN: Lo dijeron así: que me transmitieran la inconveniencia de cantar “Prisiones” mañana en el Teatro.

SILENCIO

MIRIAM: Y qué más le dijeron.

JUAN: Al director del teatro nada más pero después Arturo, que conoce unas personas que están a cargo de eso le dijeron que a los de arriba no les parecía atinado que cantara esa canción y que en caso de que la cantara no se hacían responsables de lo que pudiera pasar.

MIRIAM: ¡Qué hijos de puta!

PABLO: (Riendo incrédulo) ¿Pero por qué?

JUAN: Eso es justamente lo que preguntó Arturo.

PABLO: ¡Pero es inentendible!

BETO: ¿La canción no trata sobre tu papá?

JUAN: Sí, Arturo les explicó que era una canción dedicada a mi viejo y que se refería a las prisiones que mi viejo había sentido teniendo trabajos que no lo conformaban, que era una metáfora.

PABLO: ¡No te puedo creer!

JUAN: Dicen que a lo mejor, si le retiraba una estrofa por ahí podían contemplarlo.

MIRIAM: ¿Cuál?

JUAN: La tercera estrofa, la que dice:
“Sus botas que dejan la huella
Que aplasta la tierra
A paso sentido.
Prisiones que matan los sueños
La calma tortura
De días perdidos”

PABLO: Pero estos tipos no entienden nada.

MIRIAM: No te digo… la estupidez no tiene límites.

PABLO: (Se rie) Claro, dijeron “Botas” y pensaron “Botas de militares”, que aplastan la tierra mientras torturan con calma. Cómo ahora los acusan de que torturan gente…

MIRIAM: Y que matan…

BETO: No entendí, repetime, ¿Cómo dice la letra?

JUAN:
“Sus botas que dejan la huella
Que aplasta la tierra
A paso sentido.
Prisiones que matan los sueños
La calma tortura
De días perdidos”

BETO: Pero es simple, mandale a decir que están equivocados, que es  una canción dedicada a  tu viejo.

JUAN: Arturo se los dijo pero ellos respondieron que no les importa,  que les llegó información de que el público, en los recitales,  cuando llega esta parte, la canta más eufórica y que les preocupa que muchos ponen los dedos en “V”, es decir que para ellos la canción significa lo que para el público significa…

SILENCIO.

MIRIAM: Pero si la cantás ¿qué cosa pensás que puede pasar?

JUAN: Eso es lo que trato de entender… aunque ya me imagino.

PABLO: ¿Y Arturo qué te dijo?.

JUAN: Que no la cante… que ni se me ocurra… que tengo veinte canciones más para tocar.

BETO: Es verdad…

SILENCIO

JUAN: (A Miriam) ¿Qué pensás?

MIRIAM: No lo sé.

JUAN: Vos sos la más…(Duda)

MIRIAM: ¿Politizada?

JUAN: Puede ser, siempre hemos discutido sobre estas cosas…

MIRIAM: ¿Qué increíble, no? Siempre te critiqué por la falta de compromiso en tus canciones… y ahora estás amenazado por estos delincuentes… encima por una letra que nada qué ver…

PABLO: La verdad que no tenés una sóla canción de protesta, todas se manejan en el terreno de lo íntimo… por supuesto que en todas subyace la búsqueda de la libertad.

MIRIAM: Pero para ellos eso ya es subversivo.

PABLO: Y sí, yo cada día me sorprendo más… pero en eso estoy con Juan, detesto la canción panfletaria, para hablar de eso es mejor un manifiesto político…

JUAN: Hay canciones y canciones… de todos modos no me siento un compositor no politizado… en cierto punto hablo de política,

MIRIAM: Sí, pero hay compositores más jugados, que van más al frente con lo sociedad, que se comprometen con la sociedad que viven.

PABLO: A mí me chupa un huevo.

MIRIAM: ¡Epa, qué pasó con Borges, tuvo un exabrupto!

PABLO: Es que me caliento cuando pensás así, y la verdad… querés que te diga algo: te des-erotiza.

MIRIAM: (Rie) a vos te des-erotiza porque sos asexual querido, vivís en las novelas y te comprás el discurso borgeano de que la vida es mejor en los libros que en la realidad.

SILENCIO

JUAN: Bueno… a raíz de todo esto estuve pensando mucho y creo que no tengo opción, necesitaba estar con ustedes porque probablemente… (duda en decirlo) sea la última vez…

MIRIAM: ¿La última vez que qué?

JUAN: No puedo contemplar la idea de que mañana yo no cante “Prisiones”.

BETO: Pero si la cantás ¿qué te puede pasar?

MIRIAM: Cómo viene la cosa, si la canta, lo liquidan.

PABLO: Sí, esto no parece ser joda.

BETO: Es que yo no puedo creer, los que fueron al teatro deben ser unos locos, probablemente subversivos, no pueden ser del gobierno.

JUAN: No, Beto, Arturo habló con gente pesada del gobierno y se lo confirmaron.

BETO: No puede ser.

MIRIAM: Sabés lo que pasa Beto, vos vivís en pueblo tranquilo y estas cosas allá ni se ven, acá la cosa es distinta, yo tengo a mi prima que desapareció y al esposo lo mataron delante de ella… y eso pasó en La Plata. Después hay compañeros míos de la Agrupación de Rosario que también desaparecieron, sabemos de casos de Córdoba y Tucumán, estas cosas ocurren en las ciudades grandes, donde hay universidades, agrupaciones políticas…

PABLO: Dónde hay jóvenes.

MIRIAM: Es verdad.

PABLO: Es como “Diario de la Guerra del Cerdo” de Bioy pero al revés, en la novela los jóvenes salen a matar a los ancianos, pero ahora lo que sucede es que los adultos salen a matar a los jóvenes.

BETO: (Contrariado) Me resulta increíble…

SILENCIO BREVE

JUAN: ¿Sabés algo de tu prima?

MIRIAM: (Sorprendida y disgustada) ¿Por qué querés saber de mi prima ahora?

JUAN: Necesito saber.

MIRIAM: (Duda)

JUAN: No te preocupes por Beto, es un amigo, y si te pregunto delante de él es porque tengo plena confianza…

BETO: (Sorprendido) ¿Por qué tendría que preocuparse por mí?

JUAN: No te preocupés.

MIRIAM: Hace cuatro meses que no tenemos más noticias.

BETO: ¿Qué pasó?

MIRIAM: No lo sabemos, pero coincide justo con la fecha…

BETO: ¿Qué fecha?

PABLO: (A Beto) Estaba embarazada.

MIRIAM: Entraron a la casa, mataron al esposo y a ella se la llevaron, estaba embarazada de seis meses…  Teníamos noticias de ella por medio de un primo de mi tío que es militar y sabíamos que estaba con vida, que la estaban cuidando por su embarazo… pero hace cuatro meses que ya no hay noticias de ella y nos preocupa porque coincide con la fecha de parto.

JUAN: ¿Y ella ya no está en ese lugar? ¿donde decía  ese militar pariente de tu tío…?

MIRIAM: Dice que en el lugar que estaba no está más pero que ya no le dan información.

PABLO: La único que queda por pensar es que para algo querían que nazca el chico, y… (se contiene preocupado)

MIRIAM: Decilo Pablo, soy una mujer fuerte.

PABLO: Es que cuando uno habla desde afuera…

MIRIAM: No te preocupes, ya todos asumimos que mi prima está muerta, la asesinaron después de parir…

BETO: Perdón que pregunte, pero… ¿De qué están hablando?... ¿Quiénes se llevaron a tu prima?

MIRIAM: ¿Quiénes van a ser? Los que están en el gobierno.

BETO: Pero ¿eso no es más propio de los terroristas que de los militares?

MIRIAM: Justamente, mi prima fue acusada de subversiva… de traición a la patria.

BETO: ¿Qué hacía?

MIRIAM: Militaba en la juventud peronista, enseñaba a leer en un barrio pobre de La Plata y el esposo era delegado gremial… nada más… luchaban porque las cosas mejoren.

PABLO: De todos modos eso es lo que a vos te contaba… a ciencia cierta no sabés.

MIRIAM: Bueno, lo que pasa es que vos no conocés a mi prima, no podía matar a una mosca, y Jorge era combativo pero nada más que con la palabra… sucede que los dos quedaron expuestos… como no tenían nada qué esconder daban la cara… quién se iba a imaginar que estos tipos te podían llevar por cualquier cosa.

PABLO: Es una cagada… ¿Y pudieron hablar con las mujeres de la plaza?

MIRIAM: Sí, mi tía es peluquera y una de sus clientas es vecina de una de ellas que vive en Banfield, fue hasta la casa y hablaron, la única solución que tienen hasta ahora seguir protestando los jueves en la plaza y después hacen reuniones para ver qué acción pueden tomar… qué sé yo… ver si la iglesia o algún organismo de derechos humanos… (se conmueve)
PABLO: (La abraza) Vamos… no aflojés…


(SILENCIO BREVE)


JUAN: (APLAUDE COMO QUERIENDO CAMBIAR DE TEMA) Voy a traer las empanadas…

JUAN VA A LA COCINA

MIRIAM (A Beto) Así que tenés una panadería…

BETO: Sí, panadería y confitería… hacemos tortas, postres…

PABLO: Lindo trabajo ¿no?

BETO: La verdad que me gusta, me siento bien, trabajamos mucho pero no me resulta pesado.

PABLO: ¿Te gusta vivir en Suipacha?

BETO: Sí, es tranquilo.

MIRIAM: Yo a veces fantaseo con la idea de irme a vivir a un pueblito pero no creo que funcione.
PABLO: Yo no sabría qué hacer.

REGRESA JUAN DE LA COCINA

JUAN: Creo que en unos minutitos van a estar…

SILENCIO

BETO: (A Miriam) ¿Estás actuando ahora?

MIRIAM: Estoy trabajando sí, por suerte… una obra que hacemos en el Teatro de la Sociedad 
Española… además estoy dando unos talleres de actuación.

JUAN: ¿Cómo va eso? No me contaste.

MIRIAM: Genial, un montón de chicos vienen, me gusta.

BETO: ¿Y la obra en que trabajás es conocida? Bah, yo no conozco mucho, pero…

MIRIAM: No, no es conocida, se llama La Mecedora.

PABLO: La vimos, me gustó…

JUAN: Está buena…

BETO: ¿De qué trata?

MIRIAM: Se encuentran tres hijos en el velorio del padre, y uno de ellos, la hija mujer que lo estuvo cuidando porque era la única que vivía con él tiene tres sobres que el padre le había dejado como legado, uno para cada uno de ellos… y bueno abren los sobres y allí decía sobre qué les dejaba a cada uno, que no era lo que ellos esperaban…

PABLO: Pero lo que está bueno es que el padre se les aparace a cada uno de ellos… hay algo de fantástico ahí.

MIRIAM: Sí, pero en definitiva es una comedia que habla de cómo un padre tienen que contener a sus hijos a lo largo de su vida.

JUAN: El problema es que el padre era comunista… digo “problema” porque hoy es mala palabra.

MIRIAM: ¿Sabés que no?

PABLO: ¿Por?

MIRIAM: Porque el Partido Comunista apoya al Proceso, yo, a pesar de ser “politizada” como decís vos me enteré por esta obra… el director nos contó que le consultó al productor y este le dijo eso, por supuesto que se lo dijeron desde arriba, que una cosa es ser del Partido Comunista y otra ser “comunista”… son cosas diferentes…

JUAN: Es verdad que todo está muy raro.

PABLO: Está todo tan mezclado…

SILENCIO

JUAN: (A Beto) ¿Te dije que Pablo es escritor?

BETO: Sí, si…

PABLO: También soy profesor de literatura, en escuela secundaria.

BETO: ¿Das clases?

PABLO: Sí, en dos escuelas… no me gusta tanto como escribir, pero…

JUAN: ¿Seguís con la novela?

PABLO: ¿Cuál?

JUAN: La que me contaste en el cumpleaños de Franco, que trataba sobre un ciego que mágicamente recupera la visión cuando está preso y lo único que puede ver son los barrotes y las paredes…

PABLO: (Asiente) En realidad no recupera la visión, si no que siendo ciego de nacimiento comienza a ver justo en ese momento.

BETO: ¿Y por qué estaba preso?... porque si era ciego… cómo pudo…

PABLO: Bueno, la historia cuenta que conoció una mujer, se enamoraron, y se lo llevó a vivir con él, como esta mujer pertenecía a un grupo guerrillero, cosa que él sabía, la policía entra a su casa, a ella la matan y cuando descubren que el hombre era ciego lo meten preso. A los días de estar en la celda recupera la visión, pero lo único que puede ver a parte de su cuerpo es nada más que la celda…

JUAN: ¿Y cómo sigue?

PABLO: No tengo la menor idea…

MIRIAM: Bueno, capaz que la historia es nada más que eso… ahí termina.

PABLO: Pero tengo cincuenta páginas, nada más, no puedo ir a la editorial con algo que no se sabe si es un cuento o una novela…

JUAN: Voy a buscar las empandas que ya deben estar. (Se va a la cocina)

PABLO: (Levantando la voz) ¡De qué son las empanadas, Juan!

JUAN: (Desde la cocina) ¡Todas de carne!

MIRIAM: ¿Cómo hiciste el relleno?

JUAN: No te preocupes, no tienen aceitunas.

PABLO: (Poniendo cara de asco) ¿Pasas de uvas?

JUAN: Tampoco, sólo carne, cebolla y ají, sal y pimienta…

JUAN REGRESA CON LA FUENTE DE EMPANADAS.

JUAN: Bueno, comamos y hablemos de otra cosa, así no nos cae mal la comida.

ESCENA 2

LA PRÓXIMA ESCENA TRANSCURRE EN EL LIVING.

MIRIAM: Riquísima la torta…

BETO: De las tortas se encarga Clara, mi esposa, ella las hace, también traje una pasta frola de membrillo que hacemos en la panadería.

JUAN: Esa la dejamos para el desayuno mañana, Beto.

MIRIAM: Mirá vos qué vivo.

JUAN: Te traigo un pedacito si querés.

MIRIAM: (Sonríe) No, estoy llena, comí demasiado.

JUAN: Después la corto, preparo un café si te parece.

MIRIAM: Después… no te preocupes.

SILENCIO BREVE

PABLO: (Mira a JUAN) ¿Y?

JUAN: Y qué…

PABLO: Qué vas a hacer con esto… con la canción sediciosa.

JUAN: Creo que la voy a cantar.

MIRIAM: (Disgustada) ¿Y después?

JUAN: (Mira su reloj) Mañana por la mañana se lo tengo que confirmar a Arturo… Me consiguió unos pasajes de Uruguay a España... a las once vamos a hablar y ahí lo decidimos. En caso de que cante la canción, apenas termine el recital nos vamos para el Delta y una persona que él conoce nos cruza a Uruguay, y pasado mañana ya estoy en Madrid…

MIRIAM: ¡¿Pero vos decidís estas cosas y no consultás con nadie?!

PABLO: ¿Estás hablando en broma, no?

JUAN: A vos te parece que tengo ganas de joder con esto… anoche ni siquiera pude dormir…

PABLO: ¿Y si te dejás de joder y mañana no cantás “Prisiones”?

JUAN: ¿Te imaginás a León sin cantar Sólo le pido a Dios, o que Los Gatos no canten La Balsa?

MIRIAM: (Hace un gesto irónico)

JUAN: Ya sé que no tengo la popularidad de ellos pero para mí, quinientas personas representan lo mismo quizás que las tres mil, cuatro mil o cinco mil de ellos…

BETO: Yo lo pensaría… hacés todo el recital y si ves que al final la gente está contenta te retirás y listo…

JUAN: ¿Sabés que creo? Que ya estoy condenado… porque en todo caso, si se me ocurre no cantarla quedará el peso de la ausencia que puede ser peor… mirá… no me acuerdo qué músico fue… (piensa) pero la historia es que éste m,úsico hace todo su recital y casi al final se quedó sin vos, pero con la mala suerte que le quedaron dos temas, los más conocidos, por cantar, porque justamente se suele dejar esos éxitos para el final, como hace todo el mundo… bueno, a mitad del show se da cuenta que no va a llegar y empieza a eliminar canciones de la lista, pero definitivamente no llega, se quedó sin voz y abruptamente se despide. Claro, imagináte el público, no se movía de sus butacas, quedó en el lugar esperando, cinco, diez, quince minutos, hasta que un loquito de estos que no faltan en el público empezó a cantar una de esas canciones a viva voz, en segundos estaba todo el público cantando… cantaron las dos canciones ¡Tres veces!

PABLO: Un caso en que la obra es más importante que el artista…

JUAN: Eso es la música popular muchachos… ni siquiera les importó que la cante el artista, y te puedo asegurar que se retiraron del lugar más contentos que si la hubiese cantado el cantante… 

MIRIAM: Y si suspendés el concierto por enfermedad…

JUAN: Mirá Miriam, en realidad ahora siento que no tengo opción, que la tengo que cantar…

MIRIAM: ¿Qué te agarró? ¿Un ataque de compromiso, de rebeldía?

JUAN: No sé, las canciones son mis actos de libertad, no me sentiría yo si no pudiera cantarlas, es lo única que la gente espera de mí, y coincide que esa canción, mañana, es la más esperada por todos, si no la canto estaría colocándome mi propio cepo, estaría dejando de ser yo…

MIRIAM: Juan, si en la obra nos decían que el padre no tenía que ser comunista, y querían que fuera simplemente un hombre que trabaja, lo cambiábamos…

JUAN: Vamos Miriam, yo te conozco, no te estás poniendo en la situación, si te decían que tenían que cambiar y que no fuera comunista, a parte de las doscientas puteadas que irías a vociferar te empacarías y no sólo dejás que fuera comunista si no que pedís que se llame Fidel. A parte, seamos sinceros: ya estoy marcado… eso no tiene vuelta atrás…

SILENCIO

JUAN: Va más allá de algo racional… ojalá me sucediera algo mañana, que me quede sin voz, o que cierren el Teatro… pero sé que no va a pasar y sé también que es imposible que no cante Prisiones… y como les digo, si no la cantara esa ausencia será tan honda, tan profunda, tan visible que de todos modos me condenaría, ya estoy condenado….

SILENCIO

PABLO: Ahora vos fíjate que absurdo, por lo que estamos discutiendo, ¡Por una canción! ¡Cómo si fuese un arma letal!

MIRIAM: Y no sólo eso, todo es por ¡una sola estrofa!

PABLO: ¡Y que encima no dice lo que dice que dicen! ¡Una locura!

JUAN: Fijate que hay muchas cosas que nos parecen normales a esta altura, el hecho de que vos Pablo hayas tenido que enterrar esos libros en el fondo de tu casa porque tu compañero de trabajo te contó lo que le pasó a un colega.

BETO: ¿Qué libros eran? ¿Por qué enterrarlos?

PABLO: Por las dudas… ni siquiera yo lo sé.

JUAN: Empieza a ser natural sentir miedo, eso está rigiendo nuestras vidas, el miedo…

MIRIAM: (Llora)

PABLO: ¿Por qué llorás?

MIRIAM: Por eso, por el miedo… el miedo que tengo a que no aparezca mi prima… ni el bebé de mi prima… el miedo a ser la próxima… es una mierda vivir así.

JUAN: (La abraza)…tenemos que aferrarnos al arte, muchachos, sé que el arte será mi tierra hasta que esto mejore… el arte será nuestra tierra.

MIRIAM: ¿Por qué decis “nuestra tierra”? Yo quiero “esta” tierra…

JUAN: Considerá que sólo es una puerta Miriam, yo desde allá puedo preparar todo para que puedas viajar si la cosa se pone complicada.

PABLO: ¿Tan difícil la ves?

JUAN: El monstruo tocó a mi puerta, Pablo. Ayer estaba pensando en todo lo que iba a hacer, programando giras, un disco nuevo… un llamado telefónico hizo que se fuera todo a la mierda… ¿Sabés cuánta gente se está yendo? Pino, el guitarrista de Espíritu, Mercedes, César, Miguel… todos los días me entero que alguien se va… no esperaba que me toque a mí.

BETO: ¿Es para tanto?

PABLO: Eso, no estaremos paranoicos.

MIRIAM: Los paranoicos son ellos…

JUAN: Es verdad, ellos creen que todos somos una amenaza, tanto que al fin ellos se han transformado en la amenaza.

BETO: ¿Pero qué amenaza puedo ser yo?

JUAN: Vos no sos una amenaza, Beto. Tenés un laburo que no molesta a estos tipos, nosotros molestamos, somos los que nos vamos de la regla…

MIRIAM: Somos los que pensamos… los que rompemos el corral…

BETO: Te pido más respeto… yo trabajo pero también pienso… no soy un alienado.

MIRIAM: (Contrariada y arrepentida) Perdón, no era exactamente eso lo que quería decir.

JUAN: Beto es inteligente y te entiende, nos criamos juntos y sé que ama la vida que lleva, lo que sucede es que esa forma de vida es la única aceptada ahora… en algún punto tenés suerte.

BETO: ¿Suerte? ¿Por?

JUAN: Suerte como tiene el viejo, como tienen la mayoría de los que viven en Suipacha.

BETO: ¿Por qué vivimos en un pueblo?

JUAN: No, porque la mayoría tienen trabajos y actividades que no molestan, que no le molestan a ellos… a veces las palabras dicen mucho (lo dice ampulosamente) Proceso de Reorganización Nacional.

MIRIAM: Reorganización…

JUAN: Organizar es la palabra, lo que quieren es que estemos “organizados” pero según sus reglas, que seamos verticales, católicos, derechos, rectos.

MIRIAM: Es así, como el caso de uno de mis compañeros de teatro que se puso un nombre “artístico” pero la verdad es que su intención es no aparecer con su apellido judío.

JUAN: Estamos llenos de miedo… esa es la verdad.

BETO: Pero es que yo no tengo miedo…

JUAN: Por lo que te digo Beto, porque estás en el molde… estás en el canal previsto… no sos judío, ni homosexual, ni militante, ni gremialista… sos un tipo de familia que labura, que se va a pescar, que juega al fútbol los sábados… a veces hubiese querido ser así, en algún punto te envidio.

BETO: Pero yo leo los diarios, yo me informo… hace unos días salió que habían abatido a unos extremistas, inclusive mostraron que tenían armas, no eran nenes de pecho…

MIRIAM: Sí, pero eso es lo que pueden mostrar, eso es lo que quieren mostrar, todo los demás ocurre en las sombras, en la oscuridad.

PABLO: Yo, la verdad, pensé que era un invento de la gente, de mis amigos y de mis colegas, pero cada vez hay más casos de gente que desaparece, ayer mismo estábamos hablando de diez chicos que desaparecieron en La Plata, dicen que están presos pero no te dicen dónde, los acusaron de subversivos.

MIRIAM: Los acusaron pero sin que intervenga la justicia, los “marcaron” y los fueron a secuestrar.

PABLO: Y sí… el tema es que son adolescentes de catorce y quince años…

BETO: Bueno, yo eso no lo creo, así como te dicen una cosa de un lado, también te la dicen del otro, qué sé yo…

MIRIAM: ¡pero son niños!

PABLO: Bueno, ayer, lo que decía un colega que es medio pariente de uno de ellos, es que no es sólo la edad lo insólito del caso, son diez chicos que fueron a buscar a cada uno a su casa en el momento que todos estaban durmiendo.

MIRIAM: ¡Claro, qué clase de guerrilleros son que se dejan atrapar así nomás!… una locura.

JUAN: Por eso, esto no es normal.

JUAN VA HASTA LA CAJONERA Y DEL CAJÓN SACA UN PAQUETE. SE LO ALCANZA A BETO.
JUAN: (A BETO) No te quedés para el recital mañana, apenas amanezca tomate el tren de vuelta… y guardá esto.

BETO: ¿Qué es?

JUAN: Son mis ahorros, necesito que los tengas por si le pasa algo al viejo, vos sabés que mi tío murió, la vieja no está más, y yo soy hijo único. Si le pasa algo, si necesita algo por temas de salud, ayúdalo por favor. Yo por un tiempo no me voy a comunicar para no comprometer.

MIRIAM: Te vas a ir nomás.

PABLO: Como que esto siga así, no va a quedar nadie.

JUAN: Ustedes mejor váyanse, no es bueno estar muy tarde en la calle.

PABLO: Y, la verdad es que ya estoy sugestionado.

JUAN: Bajen, tomen un taxi y vayan a su casa.

MIRIAM: ¿No me puedo quedar a dormir acá?

JUAN: Lo que pasa es que siento que tengo una enfermedad que les puedo contagiar.

MIRIAM: ¿Y qué pensás?, ¿qué ya no estamos contagiados?

PABLO: Hagamos una cosa Miriam, porque yo ahora no me quiero ir sólo (sonríe nervioso), vamos juntos y te quedás a dormir en casa.

JUAN: Ahí está. Eso me parece genial.

MIRIAM: (Compungida)Está bien.

TOMAN LOS ABRIGOS Y SE LOS PONEN.

MIRIAM: ¿Y con las cosas que vas a hacer? ¿Los instrumentos? ¿Los muebles?

JUAN: No te preocupes, Arturo se encarga de todo, me lo envía en unos días…

PABLO: Mañana pasamos por el vestuario a saludarte.

JUAN: No, absolutamente no, no quiero que nadie los vea conmigo… mañana les dedico un tema.

PABLO: Que no sea “Prisiones”.

JUAN: Sería como condenarlos a muerte… sin nombrarlos les voy a dedicar “Si estos días son”.

MIRIAM: Me encanta esta canción (Abraza a Juan)

PABLO: Te vamos a extrañar (abraza a Juan)

JUAN: Vayan, vayan… no se demoren.

MIRIAM: ¿Abajo está abierto?

JUAN: Sí, de adentro se puede abrir… vayan tranquilos.

SALEN

JUAN: Bueno Betito, dormí en mi cama que yo me acuesto en el sofá.

BETO: No, déjame a mí en el sofá que estoy acostumbrado… cuando Clara se enoja me manda al living.

JUAN: Pongo el despertador a las ocho, tomamos unos mates.

BETO: Sí, y me voy para la estación.

JUAN SACA UNAS FRASADAS DEL MUEBLE Y SE LAS ALCANZA.

JUAN: ¿En serio no querés dormir en mi cama?

BETO: No, acá voy a estar bien… déjame pasar al baño.

JUAN: Andá nomás.

BETO SALE EN DIRECCIÓN A LA COCINA. JUAN RECORRE EN SILENCIO EL LIVING COMEDOR CONTEMPLANDO Y TOCANDO SUS COSAS. BETO REGRESA y SE DESCALZA Y SE ACUESTA.

BETO: Bueno, la verdad es que estoy cansado.

JUAN: ¿Te apago la luz?

BETO: Dale, gracias.

JUAN: (Duda como si no le salieran las palabras) En la carta le digo al viejo que me voy porque tengo una muy buena oportunidad en España, económicamente mejor…

BETO: (Asiente)

JUAN: Si te pregunta vos decíle lo mismo, que me viste muy bien y muy contento.

BETO: No te hagás problema Juan.

JUAN: Hasta mañana.

BETO: Chau, viejo.

APAGA LA LUZ

FIN
































EL DEPORTE ES SALUD

EL DEPORTE ES SALUD - Comprende cuatro episodios: 

BICICLETEANDO
ENTRE GAMES 
BARRABRAVA 
AJEDREZ 


BICICLETEANDO

DOS MUJERES CONVERSAN HACIENDO EJERCICIOS SOBRE BICICLETAS FIJAS. PAULA Y BELU.

PAULA: Me aburro un poco.
BELU: Falta poco, quince minutitos.
PAULA: Quince minutitos acá arriba para mí son quince años.
PAUSA
PAULA: Belu… ¿Cómo va la cosa con ese muchacho, el de la flota de remise?
BELU: ¡Flota de remise! ¡ni me hablés!
PAULA: ¿Qué pasó?
BELU: Un muerto de hambre, Paula, casi me muero, ni siquiera era de él el auto que manejaba… me mintió… bueno… en realidad yo imaginé que los autos eran de él, porque en las primera salidas no escatimaba en gastos, hasta nos fuimos un fin de semana a Cariló… después, me encontré con Carla Vitetta, que es la prima y me aclaró el tema…
PAULA: ¿Así nomás? ¿Te enteraste de eso y le echaste fly?
BELU: Era un grasa, imagínate que la primera noche me invitó a comer…
PAULA: Y está bien…
BELU: Sabés a dónde me llevó, a lo Peppe…
PAULA: Pero se come bien ahí…
BELU: Mirá, para una reunión de amigas o para ir en familia está bien porque la parrilla es de primera, ¡pero para una primera cita! La luz que te encandila de lo fuerte qué es, el olor asado ¿¡y yo con un vestido de seda y taco aguja?
PAULA: Bueno..
BELU: !Y encima soportar que mientras se devoraba los chinchulines esté como una autómata mirando el partido en la tele! Pero cuando salimos se lo dije y discutimos…
PAULA: ¿Qué le dijiste?
BELU: Que si era un empresario…¿cómo podía tener tan mal gusto para llevarme a cenar ahí y hacerme quedar como una ridícula?
PAULA: Y sí, tenés razón… y el que te contestó…
BELU: Ahí me confesó que no era ningún empresario, que era un chofer, un empleado. Por supuesto que me enojé. No me gusta que me mientan.
PAULA: A lo mejor no se animó, pobre.
BELU: ¡Qué pobre!... ¡Pobre sí!, pero porque no tiene un mango… un muerto de aquellos..
PAULA: Pero es trabajador…
BELU: Sí, después, para llevarme a Cariló tuvo que trabajar dieciocho horas por día durante un mes… yo  ya no estoy para eso, necesito otra cosa… me aguanté quince años al lado del fracasado de mi ex… no quiero sufrir más…
PAULA: ¿Cuánto hace que rompiste?
BELU: Dos semanas…
PAULA: Te veo bastante bien…
BELU: (Canta) “Esta noche cambiará mi vida, desde  esta noche, desde esta noche”
PAULA: (Sonriendo sorprendida) ¡¿No me digas?! ¿Por?
BELU: Sorpresa.
PAULA: Contáme.
BELU: Subamos un nivel, así nos exigimos un poco que parecemos dos viejas…
PAULA: Está bien… pero no sé si voy a aguantar.
(SUBEN LOS NIVELES DE LAS BICICLETAS)
BELU: Tengo una cita…
PAULA: ¿Lo conozco?
BELU: (Asiente)
PAULA ¡Ay, decime!
BELU: ¡Cómo disfrutás, eh! ¡Te gusta chusmetear!
PAULA (Enojada) ¿De qué hablás?
BELU: Se nota que te falta…
PAULA: ¿Qué me falta qué?
BELU: Emoción, querida, me mirás como si estuvieras frente a una novela…
PAULA: Tengo otras emociones…
BELU: ¿Tenés otras? ¿cuáles?
PAULA: Yo me acuesto y me despierte con mis hijos todos los días de mi vida…
BELU: (Molesta) Y con un rinoceronte peludo al lado…
PAULA: Sos lengua larga
BELU: ¿Y vos por qué me tenés que refregar que no estoy con mis hijos todos los días?
PAULA: Lo que pasa es que vos siempre fuiste medio veleidosa
BELU: ¡¿Velequé?!
PAULA: Veleidosa, inestable…
BELU: ¿inestable?
PAULA: Y por qué te separaste entonces…
BELU: Te aclaro algo, hoy en día, las separadas somos mucho más que las casaditas.
PAULA: Pero la mayoría de las separadas que conozco, se separaron porque el marido le metió los cuernos…
BELU: ¿Quiénes?
PAULA: Sofía, Laura… Patricia… Clara Maggio y la Turca…
BELU: (Sonríe) ¿De todas las compañeras de secundarias quedaste vos?
PAULA: Y sí, pero el tuyo es el único caso que conozco que te cansaste de la noche a la mañana y ¡Puf! Lo echaste a Fernando y a otra cosa mariposa.
 BELU: Yo no eché a nadie, íbamos en direcciones opuestas, cuando para mí era negro para él era blanco, si yo decía no, él decía sí… entonces así, es mejor terminar…
PAULA: Pero digamos que todo empezó a cambiar cuando te ascendieron…
BELU: Es que no podés estar toda la vida ganando el doble, que digo el doble, ¡Hasta el triple!, que tu pareja…
PAULA: Bueno, el Negro gana cinco veces más que lo que yo saco con la peluquería..
BELU: Pero es distinto, él es hombre y el hombre tiene que ganar más que la mujer… Sino fíjate Shakira, que lo pateó al parásito de Antoñito y se casó con un futbolista de primera línea…
PAULA: No, no creo en esas cosas…
BELU: Porque a vos no te pasó…  yo llegaba de laburar y me tenía que aguantar que me lo encontrara, o mirando el partido, o tomando cerveza con los amigos en el taller… yo siempre le decía: a vos tus amigos te van a terminar fundiendo, arreglaba un auto por día y ya con eso estaba satisfecho, venían los vagos y meta charla y mate…
PAULA: Y bueno, tu marido se nota que le gusta la tranquilidad…
BELU: ¡Ja! ¡A mí también! Pero como hacés para mantener dos chicos en escuela privada, que la notebook, que la Tablet, que el viaje a Disney de los quince, que los viajes a Bariloche… no querida, ¿Sabés lo que me decía? Que no era necesario todas esas cosas, ¡qué se cree! ¿Que vivimos en Cuba?!
PAULA: ……
BELU: Che, vamos a darle un poquito más...
PAULA: Dale vos que yo te sigo así
(BELU SUBE EL NIVEL DE LA BICICLETA)
PAULA Bueno, contame, ¿quién es?
BELU: (Sonríe)
PAULA: Decime donde lo conociste…
BELU: En su consultorio
PAULA: ¿Epa, médico entonces?
BELU: Ajá…
PAULA: ¿Mirá vos?  ¿el doctor Lamónica?
BELU: Frio…
PAULA: ¿Gimenez?
BELU: Mmmm, cerca
PAULA: (Poniendo rostro fruncido) ¿Briseck?
BELU: (Asintiendo) el doctor Briseck
PAULA: ¿Pero qué edad tiene?
BELU: Treinta y cinco…
PAULA: Vos tenés cuarenta y tres… ¡son casi ocho años de diferencia!
BELU: Siete y medio, todavía tengo cuarenta y dos
PAULA: Con razón te estás matando en el gimnasio, te veo correr por la cuarenta casi todos los días…
BELU: Me hace bien
PAULA: Pero los médicos  ganan más o menos bien…  no te digo que es para tirar manteca al techo… pero…
BELU: Hay algo que seguro no sabés, mientras me estaba revisando en el consultorio, atendió el celular, se fue al pasillo para conversar más en privado pero pude escucharlo, me di cuenta que hablaba de unos camiones de granos que no llegaban y cuando volvió le dije que escuché sin querer y le pregunté…
PAULA: ¿Y qué te dijo?
BELU: Me contó que está por heredar un campo del abuelo, a él le corresponden cinco mil hectáreas…
PAULA: ¿Y por qué fuiste con él, vos no te atendías con Bandoni?
BELU: Calláte, no digas nada, yo en realidad lo tenía visto de un cumpleaños, se me ocurrió comentarle allí que no andaba muy bien del hígado, que tenía molestias, y bueno, me dijo que si quería él podía verme en el consultorio.
PAULA: ¿Pero estabas mal en serio?
BELU: Para nada, pero a esta edad no voy andar esperando que sucedan las cosas… una es artífice de su propio destino…
PAULA:  La verdad, el doctor es un bombón…
BELU: No sabés, cuándo lo agarre lo destrozo…
PAULA: ¿Y cómo hiciste para que te invitara a salir…?
BELU: Yo me fui vestida como para matar, ¿viste el vestido negro que compré en lo de Claudia?  ¿que es escotado y abierto en la pierna?, tacos, maquillada, imagínate…
PAULA: ¿Qué hora era?
BELU: Las once de la mañana, falté al trabajo porque si iba así vestida se iban a dar cuenta…
PAULA: ¿Y él no tiene novia?
BELU: No lo sé, ni le pregunté… primero quiero entrar a la cancha… después veo contra quién juego el partido… ¡Che, boluda, parecemos dos viejas, vamos más rápido!
PAULA: ¡Estás exigente!
BELU: Es que la cita es hoy a la noche, querida, estoy a agua hace tres días, no quiero que se me note la panza…
PAULA: ¿Me quedé pensando? ¿Briseck no es amigo del esposo de Gaby? Ella le va a decir que edad tenés…
BELU: Es que Gaby cree que tengo treinta y cuatro, por favor no le digas…
PAULA: ¿Eh, pero cuánto tiempo más vas a sostener eso?
BELU: Todo el tiempo que pueda, Belu, ni se te ocurra deschavarme…
(BELU SUBE UN NIVEL Y PEDALEA OSTENCIBLEMENTE VELOZ)
PAULA: Yo diría que pares un poco… no es necesario ir tan rápido…
BELU: No soy una vieja…
PAULA: Pero vas a cumplir cuarenta y tres años…
BELU: ¡Cuarenta y dos!
PAULA: Me cago en la diferencia…
BELU: (Jadeante)...tampoco me voy andar sumando años…
BELU SE DETIENE DE GOLPE CON SIGNOS DE DOLOR EN LA PIERNA Y SE BAJA...
BELU: Ayyy, la puta madre… me tiró la pierna…
PAULA SE BAJA DE LA BICICLETA Y LA SOCORRE
PAULA: Pará, pará que te ayudo…
BELU: Ay, no la puedo ni doblar, es un calambre me parece…
PAULA: Tenemos que hacerle caso al profe, hay que enlongar de vez en cuando…
BELU: Pará que voy a estirarme (abre las piernas y baja la cintura, estira por unos segundos y queda estable en esa posición, PAULA se mantiene a su lado)
PAULA: ¿Te sentís mejor?
BELU: Paula…
PAULA: Sí…
BELU: No me puedo enderezar…
PAULA: Cómo que no te podés enderezar, me estás cargando…
BELU: No me puedo enderezar boluda… se me trabó la cintura…
PAULA: ¿Estás segura? A ver probá (le hace masajes)
BELU: No, boluda… no puedo… déjame un cachito, esperá…
(Pausa)
PAULA: ¿Y?
BELU: No puedo…
PAULA: Pará que llamo al profe… (Sale)
BELU QUEDA EN ESA POSICIÓN
BELU: ¡La puta madreeeee! ¡Qué hago ahora!
Se inclina hacia uno de los lados, cayendo en esa posición y manifiesta dolor en el brazo sobre el que cae
BELU: ¡Ayyy, me torcí el brazo!
Llegan PAULA y el PROFESOR LEO
LEO: ¡¿Qué te pasó?!
BELU: Ayy, me torcí el brazo
LEO: (A PAULA) ¿Pero no me dijiste que era la cintura?
PAULA: Pero primero era la pierna…
BELU: Ayyyy
LEO: Pero, ¡A ver! ¿Es la pierna, la cintura o el brazo?
BELU: Las tres cosas…
LEO: ¡Por Dios!... Vayamos despacio ¿te podés sentar?
BELU: No sé…
(Intentan sentarla pero grita de dolor y la dejan en el lugar)
LEO: Pucha, puede ser algo grave… a ver… el brazo no parece estar quebrado… Voy a tener que llamar a Semmer, no queda otra… (Se saca la campera y se la coloca de almohada a BELU) espérenme que lo llamo desde el fijo…
BELU: No sé cómo pero me van a tener que poner un relajante para caballos porque esta noche tengo que estar en La Fonda…
PAULA: ¿Ya tienen reserva?
BELU: Sí, ay, Diego se encargó de eso…
PAULA: Mirá, andá haciéndote la idea porque no creo que puedas ir así como estás…
BELU: No sé… que me den lo que más fuerte que tengan pero algo me tienen que dar…
Aparece Leo
LEO: Ya vienen para acá, por suerte están a dos cuadras…¿Cómo te sentís?
BELU: Para el orto…
LEO: Seguro te van a dar algo para tomar y te vas a sentir mejor… ¿Pero qué es lo que pasó? (sonriendo) ¿Te atacó la bicicleta?
BELU: ¡Andá a la puta que te parió!
PAULA: Se fue exigiendo, se fue exigiendo… y le tiró la pierna, quiso enlongar y se le trabó la cintura…
BELU: Después me quise acostar, ay,  y me caí sobre el brazo…
LEO: Y… ya no tenemos veinte años…
PAULA: yo le dije que no se exigiera… ¿Querés un poco de agua?
BELU: Sí alcánzame mi botellita
PAULA INTENTA DARLE AGUA LEVANTANDO LA CABEZA DE BELU, LA POSICIÓN ES INCóMODA.
BELU: Dejá, dejá, parezco una vieja hecha mierda…
LEO: Te voy a hacer unos masajes en la cintura…(le hace masajes)…uh, es una roca…
(Llegan presurosos dos personas vestidos con uniformes de sanidad)
DOCTOR: Hola soy el doctor Zunino
PAULA: Qué suerte doctor…
DOCTOR: (A BELU) ¿qué te pasó?
BELU: No  sé, me tiró la pierna, quise enlongar bajando la cintura y me quedé dura… y después me caí y me torcí el brazo…
DOCTOR: Uf (irónico) menos mal que llegamos… porque si no, no sé qué más te podría pasar…
El doctor la revisa mientras BELU se lamenta
DOCTOR: Mientras te reviso, Carlos, el chofer, te va a tomar los datos…
PAULA: Yo se los doy doctor… apenas puede hablar del dolor…
(Mientras el doctor sigue revisando, PAULA conversa con el CHOFER)
CHOFER: (mientras anota en una planilla) ¿Nombre y apellido?
PAULA: María Belén Lazarte
CHOFER: ¿Estado civil?
PAULA: Separada
BELEN: ¡Divorciada!

CHOFER: ¿Edad?
PAULA: Cuarenta…
BELEN: ¡Treinta y siete!
PAULA: (Contrariada) Perdón, treinta y siete…
CHOFER: ¿Profesión?
PAULA: Es empleada…
BELU: Gerente en Producción de Laboratorios Prisma…
CHOFER: pero es empleada…
PAULA: Ponga “gerente”…
DOCTOR: Che Carlos, vamos a tener que traer la camilla… caminar no va a poder…
BELU: ¿Pero se me va a pasar, doctor?
DOCTOR: por supuesto, no puede ser muy grave, unos analgésicos y reposo y en unos días vas a estar bien, pero ese brazo necesita una radiografía…
BELU: ¡¿Adónde me van a llevar?!
DOCTOR: Al hospital…
BELU: ¿Al hospital?
DOCTOR: Sí al hospital
BELU: Pero doctor, yo no quiero ir al hospital, necesito ir a otro lugar…
DOCTOR: Es lo que tenemos que hacer…
BELU: Doctor, tengo OSDE, con lo que cuesta la cuota ni en pedo voy al hospital.
DOCTOR: Es que es por protocolo mujer, nosotros tenemos orden de trasladarte al hospital y allí los médicos de guardia te atenderán…
BELU: Yo no voy a ir a ningún hospital (intenta pararse) ay, para que cualquier medicucho improvisado me diga que, ay, tengo cualquier cosa (vuelve a quedar acostada)
DOCTOR: No creo que el doctor Herrera y el doctor Briseck sean improvisados…
PAULA (Se sorprende) ay, ¿El doctor Briseck está de guardia?
BELU: Yo, se lo digo acá doctor, ni pienso en ir al hospital…
DOCTOR: (A PAULA) No podés convencerla de que la llevemos al hospital…
PAULA: Es terca, doctor
PAULA:¡Cuatro mil pesos por mes pago la prepaga, ni muerta me llevan al hospital!
LEO: No le podés dar algo acá y que sola se acomode…
DOCTOR (Resignado) Bueno, vamos a hacer una cosa… hay que conseguir Diclofenac inyectable, una jeringa, yo se lo coloco en la cintura y después te vas caminando y te atendés en el Trinidad si querés…
BELU: Y de dónde saco eso…
PAULA: Yo te lo compro, voy hasta la farmacia y lo traigo…
LEO: (Al doctor y al chofer) ¿Ustedes pueden esperar?
DOCTOR: Sí (mientras hace la receta), yo me quedo,(al CHOFER)  hagamos una cosa Carlos, ándate a buscar a Rodriguez que tiene que ir a hacerse la cesión en Serelmer, y después vení a buscarme, si me llaman para otro domicilio yo te llamo…
PAULA y El CHOFER salen, LEO y el DOCTOR quedan conversando al lado de Belu
DOCTOR: ¿Estás cómoda así?
BELU: Sí, gracias…
DOCTOR: ¿Tenés la tarjeta, acá?
BELU: La tarjeta de qué…
DOCTOR: La tarjeta de OSDE…
BELU: Pero para que la quiere…
DOCTOR: Yo no voy a salirme del protocolo para que los señores OSDE ganen fortuna… A mí no me corresponde esto… lo estoy haciendo porque me lo estás pidiendo…
BELU: Está en mi billetera en la mochila ¿Se la alcanzá, LEO?
LEO: Okey
DOCTOR: Le tomo los datos y te la devuelvo…
Mientras anota conversa con LEO
LEO: (Al doctor) ¿Cómo andás vos?
DOCTOR: Bien, por suerte, con mucho laburo…
LEO: ¿Trabajás muchas horas?
DOCTOR: No, acá no, pero no es sólo esto ¿viste? Tengo mi consultorio algunos días, un día en el Sindicato, y la guardia en el hospital
LEO: ¿En el hospital también?
DOCTOR: Sí, esta noche nomás tengo que ir, no me tocaba pero me lo pidió Briseck…
LEO: Te mató…
DOCTOR: (intentando ser discreto) Tiene que ver una minita…
BELU intenta desplazarse para escuchar
LEO: ¡Mirá vos!
DOCTOR: Un hijo de puta, no sabés lo que es el flaco ese…
LEO: ¿A sí?
DOCTOR: Sí, me contó, parece que se conocieron en una fiesta y después la tipa lo fue a ver al consultorio… porque andaba mal… qué sé yo… todo mentira… la cosa que la viejita tiene cuarenta y pico, casi cincuenta…
LEO: ¿Pero cuánto tiene él? ¿Treinta?
DOCTOR: Veintiocho, pero le dijo treinta y cinco… la mina compró… lo que pasa que se enteró que ella gana mucha guita, está muy bien, es capa de una empresa… y viste cómo es Briseck, es capaz de cualquier cosa por la plata... ¡le mandó un verso!… qué estaba por heredar un campo, que sé yo todo lo que le dijo…
LEO: Qué hijo de puta, yo lo conozco, qué va a heredar si los padres tenían un almacén en mi barrio, vivieron toda la vida de eso…
DOCTOR: Sí, estudió en La Plata y lo pudo hacer gracias a que consiguió lugar en la pensión de la Municipalidad… ojo… es un bocho… cómo médico nada qué decir…
LEO: ¿Pero qué? ¿es capaz de casarse con esta mina por la guita?
DOCTOR: Noooo, qué se va a casar, las vive… si tiene una mina por años… a la última que tuvo la desplumó… la mina era dueña de unas cocheras en Buenos Aires… y se fueron un mes a Europa y en el veráno a Tailandia… él no puso un peso… escúchame, hasta le regaló una moto… es un hijo de puta…
BELU: (Gime)
DOCTOR: ¿Estás bien? ¿Te duele?
BELU: (En llanto) No, ay…
(Llega PAULA)
PAULA: Conseguí… traje una jeringa también…
DOCTOR: Bien, bien
El DOCTOR prepara la jeringa y se dispone a colocarla
PAULA: ¿Va a doler Doctor?
DOCTOR: Nada que no pueda soportarse…
PAULA: No llorés Belu, que va a pasar…
(Coloca la inyección al momento que BELU grita)
BELU: ¡La puta que lo parioooooo!



FIN





 ENTRE GAMES

ESCENOGRAFÍA, DOS SILLAS De LONA, típico de cancha de tenis y Un BANCO. Los dos personajes llevan vestimenta de tenis, raqueteros, bebidas y toallas. Uno de ellos, Patricio, es más onerosa en el vestir y en los accesorios, CORCHO denota una actitud más austera.
CORCHO se encuentra ya en el banco revisando su raqueta, acomodándose. Hasta que llega PATRICIO…
PATRICIO: Buenas tardes.
CORCHO: Hola, buenas tardes.
PATRICIO: (Le extiende la mano) Patricio, un gusto.
CORCHO: (Le da la mano) Jorge… pero dígame CORCHO…
PATRICIO: ¿Corcho?
CORCHO: Sí Corcho, todos me conocen por Corcho…
PATRICIO: Mirá vos… no te vi nunca por acá…
CORCHO: Hace poco empecé… estoy tomando clases y el profe me dijo que me anote en el torneo.
PATRICIO: Está muy bien.
CORCHO: (Con evidente sinceridad) Por lo menos juego un partido con alguien con el que no juego nunca.
LOS DOS VAN PREPARÁNDOSE MIENTRAS CONVERSAN
PATRICIO: ¿Te dieron las pelotas?
CORCHO: No
PATRICIO: (Gritando hacia afuera) ¡Tucu!... ¡Tucu!... ¡Pelotas!
CORCHO: ¿Tucu es el que organiza?
PATRICIO: Sí, él y Walter… casi siempre organizan ellos…
CORCHO: ….
PATRICIO: ¿Vos sabés que me suena Corcho de algún lado?... ¿Cómo es tu apellido?
CORCHO: Simonet.
PATRICIO: (Para sí mismo intentando recordar) ¿Corcho Simonet?
LLEGA EL TUCU.
TUCO: Acá traigo doctor… tienen un partido nomás…
PATRICIO: ¡Eh Tucu, con lo que cobran la inscripción! ¡No hay para pelotas!
TUCU: Pero doctor, tienen dos set nada más, encima las usaron Iribarne y el Chiti que juegan en cámara lenta. (Sonríe)
PATRICIO: Bue…
TUCU: Escúchenme una cosa… si hay problemas con los tantos, nos llaman que uno de nosotros hacemos de árbitro… se los digo para que nadie se queje después…
PATRICIO: No va a ver problemas, Tucu.
TUCU SE VA Y PATRICIO LO SIGUE UNOS PASOS
PATRICIO: (Alejado sin que escuche Corcho) Che, escúchame una cosa, ¿Este muchacho no es plomero?
TUCU: Sí, ¿no lo conoce? El Corcho Simonet… hizo unos arreglos acá en el Club…
PATRICIO: (Sorprendido) ¿Un plomero que juegue al tenis?
TUCU: Cuál es el problema…
PATRICIO (Contrariado) no nada… pensé que… no sé… es raro…
TUCU: ¿Raro qué?...
 PATRICIO: Qué sé yo, generalmente juegan al fútbol…
TUCU: ¿Quiénes juegan al fútbol? ¿Los plomeros? No entiendo…
PATRICIO: Dejá, dejá…
TUCU: (Irónico) Lo que sí doctor… este partido lo tiene que ganar en media hora porque este muchacho hace dos meses que empezó a jugar al tenis…
PATRICIO: Vos no te hagás problema… andá a cobrar las inscripciones así por lo menos compran un par de pelotas como la gente…
TUCU SE VA, PATRICIO VUELVE AL BANCO.
PATRICIO: ¿Precalentamos un rato?
CORCHO: Muy bien… Perdón… ¿Doctor en qué?
PATRICIO: Soy médico cirujano… ahora me dedico a la cirugía plástica…
CORCHO: Ah…
SALEN PARA LA CANCHA Y DESAPARECEN EN LA ESCENA. AQUí TRANSCURRIRÍAN DIEZ o QUINCE MINUTOS.
REGRESAN AL BANCO.
PATRICIO: Bueno, ¿sorteamos?
CORCHA: Diga nomás…
PATRICIO: (Muestra la base de la raqueta) ¿W o M?
CORCHO: M
PATRICIO: (Gira la raqueta y la deja caer, luego le pide que mire) Salió Doble Ve. Sacá vos.
CORCHO: Bien…
PATRICIO: ¿De qué lado sacás?
CORCHO: De éste (señala uno de los lados)
PATRICIO: Cualquier duda que tengamos volvemos el punto atrás y lo hacemos de vuelta… ¿te parece?
CORCHO: Como usted diga, doctor…
PATRICIO: Suerte
CORCHO: Suerte.
SALEN y DESAPARECEN. TRANSCURRE TIEMPO INCIERTO EN EL QUE JUEGAN.
REGRESAN AL BANCO.
LOS PERSONAJES A MEDIDA QUE TRANCURRE EL PARTIDO EVIDENCIAN CANSANCIO, EN PATRICO ES MÁS PRONUNCIADO. EN LOS DESCANSOS APROVECHAN PARA SECARSE LA TRANSPIRACIóN E HIDRATARSE.
PATRICIO: ¡Bien eh! ¿Es verdad que hace poco que jugás al tenis?
CORCHO: Sí, unos meses, jugaba al fútbol pero el médico me dijo que no lo haga más…
PATRCIO: ¿Por?
CORCHO: Problemas en la columna, me dijo que el fútbol era muy agresivo y que me buscara otro deporte… y bueno… empecé con esto… por eso trato de jugar sin correr mucho…
PATRICIO: Sí me di cuenta que jugás como parado…
CORCHO: Hago lo que puedo…
PATRICIO: Bueno, vamos, saco 0-1
SALEN, JUEGAN Y REGRESAN
PATRICIO: La puta que lo parió, no me siento bien con estas zapatillas, (saca del bolso zapatillas nuevas y las cambia) no sé… el polvo está como demasiado pesado y no puedo resbalar…
CORCHO: (Tratando de ser complaciente) Sí… está raro…
PATRICIO: (Mientras se cambia las zapatillas) ¿A qué te dedicás?
CORCHO: Todo lo que tenga que ver con colocación de gas, agua…
PATRICIO: Plomero.
CORCHO: (Sonríe) Sí, pero hace tanto que no se usan los caños de plomo que ya queda un poco extraño llamarle plomero.
PATRICIO: Pero sos plomero…
CORCHO: (asiente) Sí.
PATRICIO: Tres- cero entonces…
CORCHO: cero-tres saca usted…
PATRICIO: Bien
SALEN; JUEGAN Y REGRESAN
PATRICIO TIRA LA RAQUETA SOBRE EL BANCO EN SEÑAL DE ENOJO Y TOMA AGUA
CORCHO: ¿Siempre se junta tanta gente a mirar los partidos de torneos?
PATRICIO (Mira hacia la tribuna, afuera, y niega con la cabeza) Parece que hoy están todos…
QUEDAN LOS DOS SENTADOS
PAUSA
CORCHO ¿Uno cuatro, no?
PATRICIO: Asiente.
SALEN, JUEGAN Y REGRESAN
PATRICIO: En la bola anterior estabas equivocado, pegó afuera…
CORCHO: ¿Pero no debería mostrarme el pique? Porque me pareció que limpió el fleje…
PATRICIO: ¡No tocó el fleje, querido, no lo tocó…!
CORCHO: ¿Pero no me mostró el pique?
PATRICIO: ¡Pero mirá cómo está la cancha, hay como doscientos piques…! ¿vos te crees que podés saber cuál es el pique?
PAUSA
PATRICIO: Vamos, saco dos cinco…

SALEN, JUEGAN Y REGRESAN
CORCHO: Pero usted lo siguió jugando doctor… a mí me explicaron que hay que cantar en el momento…
PATRICIO: Pero querido… yo la sigo jugando porque tengo buena fe… después que terminamos el punto, con tranquilidad miré y claramente fue larga…
CORCHO: Pero no es así…
PATRICIO: (Grita) ¡Pero muchacho! ¡Esto no es fútbol!
CORCHO: No me grite porque yo estoy hablando bien…
LLEGA EL TUCU
TUCU: ¿Qué pasa muchachos…?
PATRICIO: No pasa nada, tuvimos una duda pero ya está…
TUCU: ¿Quieren que controle un poco…?
PATRICIO: No, no, está todo bien… ya lo arreglamos…
TUCU: ¿Cómo van?
PATRICIO: Gana él cinco cuatro… el primer set todavía…
TUCU LO SEPARA A PATRICIO Y LE DICE SIN QUE ESCUCHE CORCHO
TUCU: Mire que si pierde con éste se tiene que mudar de club, están todos los muchachos en la tribuna…
PATRICIO: ¡Andá, andá nomás! ¡Si pierdo con éste les pago un asado a todos!
LOS DOS SE SIENTAN
PAUSA
PATRICIO: Difícil el trabajo tuyo, ¿no?
CORCHO: ¿por?
PATRICIO: ¡Hay que andar entre la mierda todo el día! No es para cualquiera…
CORCHO: (Disgustado) es trabajo…
SALEN, JUEGAN Y REGRESAN
PATRICIO ESTÁ VISIBLEMENTE CONTENTO, SE SIENTAN
PATRICIO: ¿A ver qué raqueta tenés? (tomando la raqueta y observándola) ….uh… pájarito, cuánto hace que no veía una de éstas… ¿dónde la conseguiste?
CORCHO: Es de mi cuñado…
PATRICIO: (Sonriendo, irónico) De pedo no te dio una de madera…
CORCHO: Todavía no sé qué tipo de raqueta me conviene…
PATRICIO: Hay unas Wilson, económicas, que pueden andar bien para vos…
CORCHO: ¿Cómo la suya?
PATRICIO: No, ésta es profesional… cuestan una fortuna…
CORCHO: Tendría que ahorrar…
PATRICIO: ¿Te da para ahorrar la plomería?
CORCHO: No cotiza tanto como arreglarles las tetas a las minas pero… para vivir alcanza…
PATRICIO: No sólo es arreglar tetas, querido… bueno, vamos…
SALEN; JUEGAN Y REGRESAN
PATRICIO (Contento): Buena repuntada… pude concentrarme…
CORCHO: Después… por sí se da… me explica lo del tie break porque todavía no estoy acostumbrado…
PATRICIO: ¿Tie break? voy ganando seis cinco… gano éste game y ya está, me llevo el primer set…
CORCHO: Digo, por las dudas…
PATRICIO: Ganáme este game y después hablamos, pero como viene la cosa… si le seguís pegando con el marco como hasta ahora…
PAUSA
PATRICIO (Se para como para retomar el juego): seis cinco entonces…
CORCHO: (Sentado) ahora que me doy cuenta doctor… ¿el apellido suyo es Villa, no?
PATRICIO: ¿Sí por?
CORCHO: ¿usted vive allá en el barrio del Estudiantes? ¿En una casa muy linda, de esas al estilo moderno, no?
PATRICIO: Ajá…
CORCHO: Yo le hice un trabajito allá, le coloqué el termotanque del piso de arriba…
PATRICIO: (Sorprendido) no lo recuerdo…
CORCHO: Porque me atendió su hija, creo…
PATRCIO: (Aliviado) No, estás equivocado, no tengo hija…
CORCHO: (Confundido) Una chica muy bonita, castaña, pelo lacio, con un lunar en el pómulo…
PATRICIO: (Enojado) No es mi hija, es mi esposa…
CORCHO: Ah… perdón… pero, no es por meterme ¿no?, pero es mucho menor que usted…
PATRICIO: (Ofuscado): Algunos años… vamos porque me enfrío…
SALEN, JUEGAN Y REGRESAN
PATRICIO: (Tira la raqueta, enojado) ¡La puta que lo parió! (hacia afuera) ¡Tucu, arreglá la cancha que pica para el ojete!
CORCHO: No parece estar tan mal…
PATRICIO: Qué sabés pibe si empezaste a jugar ayer, ni siquiera sabés lo que es un tie break.. Es como jugar al fútbol y no saber lo que es un penal… déjate de joder…
PAUSA
PATRICIO: ¡Tucu, éste muchacho no sabe lo que es un tie break! ¡Dónde viste!
LOS DOS SE QUEDAN EN SILENCIO, PATRICIO SE CAMBIA LA REMERA…
SE ACERCA TUCU
TUCU: Bueno, ahí Gabriel pasa la lona ¿algo más…?
PATRICIO: Sí, ¿tenés pelotas como la gente, no cagadas como éstas?
TUCU: ¿Quiere masajes también?... ya le dije… son nuevas las pelotas
PATRICIO: (Niega con la cabeza)
TUCU: ¿Cómo fue el primer set?
CORCHO: Gané siete seis en el tie break
PATRICIO: Al menos lo pudo pronunciar… recién se enteró de  qué se trata…
TUCU: Pero parejo… cuando termine Gabriel de barrer los flejes arranquen, así no nos agarra la noche… (se va)
PAUSA
CORCHO: ¿anda bien el termotanque?
PATRICIO: (lo mira en silencio)
PAUSA
LOS DOS SE PARAN, SALEN; JUEGAN Y REGRESAN
PATRCIO: picó en el fleje…
CORCHO: le digo que no…
PATRICIO: hace más de treinta años que juego al tenís y sé cuando una pelota pica en el fleje… picó… y salió como bala…
CORCHO: Pero yo le mostré el pique…
PATRICIO: Hay trecientos piques en la cancha, amigo…
CORCHO: Sí, bueno, pero ahí es el único…
PATRICIO (Resignado) Está bien…. Como quieras…
CORCHO: No, “cómo quieras” no, porque a mí me enseñaron a ser honesto…
PATRICIO: Ma sí…
PAUSA
CORCHO: Qué hermosa casa que tiene doctor…
PATRICIO: (Lo mira en silencio)
CORCHO: Lo que me llamó la atención es ese cuero de vaca que tiene en el living, hermoso…
PATRICIO: (Se levanta para jugar, CORCHO lo sigue)
SALEN, JUEGAN y REGRESAN
PATRICIO VISIBLEMENTE ENOJADO. QUEDAN EN TOTAL SILENCIO
SALEN JUEGAN y REGRESAN
PATRICIO TIRA LA RAQUETA ENOJADO
PAUSA
CORCHO: ¿Sabe qué? Le voy a decir la verdad… después de que coloqué el termotanque en su casa, su esposa -yo no sabía que era su esposa- me pidió si no le podía arreglar la persiana del comedor… ¿se acuerda que hacía como un año que la tenía rota?
PATRICIO: ….
CORCHO: Bueno, ahí ella me convidó un café… y si me permite… yo le voy a decir algo que una vez me dijo mi madre… que sí una persona, durante el día, se quedaba en camisón eso significa que puede tener depresión, entonces mi madre, jamás, pero jamás, andaba de camisón por la casa, porque pensaba que la depresión podría atacarla…
PATRICIO: No sé a qué vas…
CORCHO: Qué su mujer estaba en camisón, doctor, y ya era casi el medio día…
PATRICIO:….
CORCHO: Uno beigesito, corto, por acá…
PATRICIO: …
CORCHO: Ojo, no muy escotado ¡eh!... sutil… muy elegante…
PATRICIO: (Se levanta y sale a la cancha)
CORCHO: (Se queda sentado y sale segundos después)
JUEGAN Y REGRESAN
PATRICIO: Así cualquiera…
CORCHO: ¡Doctor! Usted, cuando voleó tocó la red…
PATRICIO: ¡No sabés lo que es un tie break pero sabés que no hay que tocar la red cuando voleás! ¡dejame de hinchar!
CORCHO: El profe me lo explicó…
PATRICIO: (Chasquéa la lengua)
PAUSA
CORCHO: ¿Sabe qué doctor?
PATRICIO: qué…
CORCHO: Cuídela a su esposa, doctor, no la deje sola, menos trabajo, y más presencia en la casa…
PATRICIO: Mirá vos…
CORCHO: Es que la vi vulnerable doctor, es una mujer que necesita cariño…
PATRICIO: (Enojado)
CORCHO: (levantándose y yendo a la cancha) Ella me lo dijo…
PATRICIO. (Sale)
JUEGAN Y REGRESAN.
PATRICIO TIRA LA RAQUETA; SE SACA LOS ACCESORIOS; PONE TODO EN EL BOLSO Y SE RETIRA ENOJADO:
LLEGA EL TUCU
TUCU: (cruzándolo al pasar): con medio costillar alcanza…
PATRCIO: ¡Andá a la concha de tu madre!
TUCU: ¿Cómo salieron?
CORCHO: Gané el segundo seis cero…
TUCU: ¿Siete seis el primero y  seis cero el segundo entonces?…
CORCHO: Sí….
TUCU: Me llevo las pelotas…  acércate a la mesa que vemos cuándo te toca jugar…
CORCHO: Bueno…
TUCU: Ah, fíjate después que la canilla del baño quedó goteando…
CORCHO: ¿El de varones?
TUCU: Sí…
CORCHO: Okey.
LOS DOS SALEN
FIN




                                             BARRABRAVAS

PERSONAJES: JUAN, MARCOS, CARO y UNA MUJER. (entre treinta y cincuenta años)
ESCENA: Una tribuna de partido de fútbol en la que se encuentran sentados los cuatro personajes. Sonidos ambiente de partido de fútbol de pocos espectadores.
JUAN: ¡Tocála pibe! ¡Tocála!
MARCOS: es medio morfón…
JUAN: ¡No te engolosiné…!
(PAUSA)
MARCOS: ¡Dale Cabeza! ¡Dale! Pateá… bien Cabeza
JUAN: ¡Bien Cabeza!
(PAUSA)
JUAN: ¡¿Qué cobró?!
MARCOS: ¡Qué cobraste, gil! ¡Si se tropezó sólo!
CARO: ¡Hijo de puta!
JUAN: ¡Eh, referí, que carajo cobraste!
CARO: ¡Habría que cagarlo a trompadas al boludo este!
(PAUSA)
JUAN: ¡Pasásela al Conejo, Fabio! ¡Pasásela rápido!
MARCOS: El otro también se tiene que mostrar…
JUAN: ¡uh! (lamentándose), mirá el empujón que le metió
MARCOS: lo tiró a la mierda…
CARO: ¡Quebralo! ¡La próxima vez quebralo!
(PAUSA)
Los tres adquieren la expresión de un probable gol, y se paran a la vez
JUAN, MARCOS y CARO: (tomándose la cabeza) ¡Uhhhhh!
JUAN: ¡Mirá si entraba esa! ¡Bien Fabio!
MARCOS: ¡Anda bien, Fabio!
JUAN: Sí, hoy está enchufado.
(PAUSA)
JUAN: ¡¿Qué hace?!
MARCOS: ¿Va a hacer un cambio?
JUAN: ¿En el primer tiempo? ¿Ya va a hacer un cambio?
MARCOS: Y bueno… no va a ser la primera vez…
JUAN: Si un técnico tiene que hacer un cambio en el primer tiempo, de fútbol no sabe nada
MARCOS: Bueno, pero por  ahí se lesionó alguien…
JUAN: ¿Lo pone al Pitu?
MARCOS: el Pitu juega atrás, ¿a quién va a sacar?
(PAUSA)
JUAN: lo saca al Conejo
MARCOS (sorprendido y disgustado,) ¿Al Conejo?
CARO. (enojada) ¡¿Lo saca al Conejo?! ¡El ignorante ese lo saca al Conejo!
MARCOS: hay que matarlo, no puede ser, lo hace a propósito, ¡A mí me va a escuchar!( Amaga con irse y JUAN lo detiene)
JUAN: Esperá que termine el primer tiempo. Esperá que termine…
(PAUSA)
LA MUJER QUE SE MANTIENE CALLADA DA MUESTRAS DE QUE QUERRÍA PARTICIPAR DE LA CONVERSACIÓN HASTA QUE SE DECIDE

MUJER: Miren, yo no quiero entrometerme, pero esto es un juego y creo que tienen que jugar todos.
CARO: ¿Perdón?, ¿usted es?
MUJER: La madre de Felipe
CARO: ¿Felipe? ¿El arquerito suplente?
MUJER: Bueno, eso de suplente…
CARO: ¿El Gordito?
MUJER: (Frunciendo el rostro), me resulta un tanto discriminatorio…
CARO: ¿Pero es gordito?
MUJER: Sí, es gordito. Pero también le recuerdo que tiene apenas doce años y todavía le falta pegar el estirón.
CARO: Lo que quiero decir es que a los chicos les gusta ganar, como a todo el mundo, y el técnico tiene que pensar primero en eso.
MUJER: No estoy de acuerdo…
CARO: Qué va a ser… no se puede estar de acuerdo con todo el mundo…
MUJER: Hay que entender que esto es un juego, si no lo entendemos nosotros jamás lo van a entender los chicos.
MARCOS: No, yo disiento, no me parece, es un deporte de competencia… un juego es el ludo, las damas, el subibaja…
CARO: El tobogán…
MUJER: Es sólo un juego, el carácter de importancia se lo damos nosotros los grandes… si un chico llora porque pierde en un juego es porque nosotros, los adultos, en algo hemos fallado…
CARO: Uno falla cuando insiste en que su hijo haga una actividad para la cual no está apto… si el chico es apto para un deporte hay que brindarles las armas suficientes para poder competir…
MUJER: Pero hay que enfatizar en la necesidad que competir no es sólo ganar, que se puede ganar o perder, y para las dos cosas hay que estar preparado…
MARCOS: Está bien, pero “Juego” es otra cosa, esto es una cosa más seria, en la que los chicos tienen que aprender a prepararse, a realizar el mayor esfuerzo posible para lograr mejores resultados.
CARO: Hay que entrenar…
MARCOS: Capacitarse…
CARO: (Mirando a la mujer) a cuidarse en las comidas.
(PAUSA)
MARCOS: Terminó… (se dispone a salir) esta vez no lo voy a dejar pasar…
MUJER: Me parece señor que no corresponde…
MARCOS: ¡El qué no corresponde! Tu hijo entró este año al Club y nosotros venimos desde el principio…
MUJER: Ni que fuera una logia
CARO: Y además somos socios, nuestros padres son socios….
(PAUSA)
MARCOS: Qué hijo de puta, ¡Cómo lo va a sacar, y encima en el primer tiempo!
JUAN: Tranquilizate, no es para tanto…
MARCOS: ¡A vos porque no te sacaron a Fabio!
JUAN: Bueno… pero Fabio… no es porque sea el padre pero… si no es uno de los mejorcitos…
MARCOS: puede ser… pero vos sabés que con esa estatura a mucho no puede aspirar…
CARO: Además corre cuando quiere…
MARCOS: Escuchame, el jueves tengo que llevarlo a hacer la prueba en San Lorenzo, y si este boludo me lo saca ahora me lo desanima…
CARO: Aparte se lo dijimos… se lo contamos… para que lo tenga en cuenta… ¡Tiene que pensar un poco, che!
MARCOS: Me rompí el ojete para conseguirle la prueba, la pensión, hablé con el colegio para pudiera rendir libre…
CARO: Nos acomodamos los horarios para llevarlo en auto…
MARCOS: ¡Tres veces por semana!
JUAN: ¿Perdón, no? ¿Pero él va a probarse o ya quedó?
MARCOS: No… bueno… él tiene que pasar la prueba… pero eso está asegurado…
JUAN: (hace el gesto de poner dinero con una mano sobre la otra) ¿colocaste a alguien?
MARCOS: (duda, incómodo) El Cone mide uno setenta y no cumplió los doce, el médico nos aseguró que llega a uno noventa, uno noventa y cinco cómodo, juega de nueve, es hábil con la pelota… queda seguro, ya me lo dijeron varios…
CARO: cabecea bien de los dos lados…
MARCOS: No tiene chances de rebotar…
JUAN: (sorprendido)
(PAUSA)
MUJER: Perdón que me vuelva a entrometer… ya sé que soy la madre de un gordito y encima arquero
CARO: Y suplente
MUJER: Pero prepararon al chico por si no llega a funcionar, digo, por la frustración, puede ser perjudicial para el futuro…
CARO: ¿Sos sicóloga?
MUJER: No, soy apenas una simple  ama de casa…
CARO: Bueno, yo sí soy licenciada en sicología y sé muy bien las precauciones que tengo que tomar con mi hijo…
MUJER (irónicamente) Bueno… después decime dónde atendés…  a ver si me confundo y termino tocando timbre en tu consultorio…
CARO: ¡¿qué dijiste?!
MARCOS: ¡Terminala Caro! Guardá energías para hablar con el Cone… va a estar hecho una pil trafa…
(PAUSA)
CARO: ¡Andá entonces! ¡Hablá con ese muerto de hambre y recordale cuando le diste crédito en el negocio! La única forma que puede mejorar la cosa es que lo vuelva a poner…
(MARCOS SE VA)
MUJER: Pero tienen que jugar todos…
JUAN: Es verdad… tienen que jugar todos…
 CARO: bueno, yo no estoy de acuerdo, la competencia cuando es leal y justa es sana…
JUAN: Estamos hablando de chicos de once y doce años, Carolina, tampoco vamos a exigirles al extremo.
CARO: No es exigirles por exigirles, es para que vayan aprendiendo de qué se trata la vida, que no todo es Disney, que para sobrevivir hay que imponerse, si elige jugar al fútbol tiene que tratar de hacer lo mejor.
MUJER: ¿Dónde estudiaste sicología? ¿En la Alemania de Hitler?
CARO: Por lo menos estudié…
MUJER: ¿Pero estás ejerciendo?
CARO: Por supuesto y con muchos clientes…
MUJER: Pacientes…
CARO: No me gusta la palabra “paciente”, me suena a “enfermos”, prefiero que decirles clientes.
MUJER: (irónicamente) Claro, no vaya a ser cosa de que porque uno le da charla después no quieran pagar ¿no?
VUELVE MARCOS
CARO: ¿Y? Qué te dijo
MARCOS: Ya está… arranca el segundo tiempo y en un ratito lo mete de nuevo
JUAN: ¿Qué le dijiste?
MARCOS: Escuchame, se llevó dos ventiladores del negocio desde hace dos meses y todavía no me entregó un peso…
JUAN: ¿Pero vos que le dijiste?
MARCOS: No tuve que decirle nada, solamente que le estaba ocasionando un daño al pibe, que él sabía que tenía que probarse en la semana y se dio cuenta… nada más…
CARO: ¡Está bien! ¡Quién se cree qué es! Esto con Parrili no pasaba…
JUAN: Lo que pasa es que hay una disposición de que todos los chicos deben jugar
MARCOS: Error
JUAN: Pero si te ponés a pensar está bien…
CARO: Vos pensás así porque el tuyo juega de enganche y no hay nadie que lo reemplace en ese puesto…
MARCOS: Ahí salen…
(OBSERVAN TODOS ATENTAMENTE)
MUJER: (sorprendida, se tapas la boca con las manos) ¡Ay! ¡Va a jugar Felipe! (Toma el celular y comienza a enviar mensaje) le voy a avisar al abuelo…
MARCOS Y CARO SE MIRAN, DAN MUESTRAS DE INDIGNACIÓN
CARO: Me quiero matar, nos van a meter una docena
JUAN: No pasa nada, si los otros apenas llegan al arco…
MARCOS: No, pero se equivoca, el fútbol no es así, después perdemos y yo tengo al chico llorando hasta mañana, es injusto…
CARO: Éste tipo no sabe una mierda…
MARCOS: Qué tipo pelotudo…
JUAN: Ahí empieza…
(Por unos minutos los personajes tienen expresiones típicas de mirar un partido de fútbol, hasta que se siente un gol de los contrarios)
CARO: ¡Qué te dije! ¡Qué te dije!
MARCOS: ¡No te dije que es un pelotudo!
JUAN: (intenta callarlos protegiendo a la mujer)
CARO: ¡Mirá cómo se le escapó!…
MUJER: Vamos Felipe, no importa, la próxima sale…
MARCOS: ¡No!, ¡pero este muchacho no tiene idea!
MUJER: ¡No es un muchacho, tiene once años, es un niño!
JUAN: Es una criatura, tiene razón…
MARCOS: Ahí está, lo va a poner de vuelta
CARO: Por fin
MARCOS: ¿A quién saca?
CARO: Lo está llamando a Fabio
JUAN: (sorprendido  con disgusto)
MARCOS: Te lo saca a Fabio, Juan…
JUAN: ¡No te puedo creer!
MARCOS: Mirá que yo le dije que ponga al Cone, no me imaginé que iba a sacar a Fabio…
JUAN: Ahora sí, ahora perdemos ocho a cero…
MARCOS: Bueno, ni que fuera Messi…
JUAN: Pero no vas a comparar… evidentemente este muchacho de fútbol poco y nada…
(LOS CUATRO SE LAMENTAN POR UN GOL DE LOS CONTRARIOS.)
JUAN: La puta madre
MUJER: No importa Felipe… no importa Felipe
CARO: (Irónica). Sí… no importa Felipe…
MARCOS: Me parece que Fabito está llorando…
JUAN: ¿Te das cuenta? Yo voy a hablar ahora con este gil…
MARCOS: ¿Pero qué le vas a decir?
JUAN: Hace un año que le llevo el divorcio y tampoco me pagó un peso…
MARCOS: ¿Ya se divorció?
JUAN: Todavía no… (yéndose)
(LOS TRES QUEDAN EN SILENCIO MIRANDO EL PARTIDO, HASTA QUE SUCEDE OTRO GOL  DE LOS CONTRARIOS)
CARO: ¡Que cambie el arquero por Dios!
MUJER: Estoy escuchando…
CARO: No es nada personal, pero el tu nene apenas se mueve, parece que le tiene miedo a la pelota…
MUJER: Todos tienen derecho a aprender…
CARO: Hay tantas cosas para aprender… dibujo, música, inglés…
MARCOS: ¡Mirá! Ahí lo pone a Fabio de vuelta… espero que no saque al conejo…
CARO: No, sale el hijo de Parra… me parece
(LLEGA JUAN)
MARCOS: ¿Qué le dijiste que lo puso enseguida?
JUAN: ¡Qué le voy a decir! ¡Nada! Lo llamé del alambrado, me miró y entendió… si le salvé las papas más de una vez.
(PAUSA)
MARCOS: ¿Che, ese que está en la cancha no es Regueiro?
JUAN: ¿El Carpo Regueiro?
MARCOS: Me parece que sí…
JUAN: ¿Estará viendo jugadores?
MARCOS: No sé, yo ni sabía que venía por acá…¿Será él?
JUAN: Sí, seguro, es él…
CARO: ¿quién es el Carpo Regueiro?
MARCOS: Jugó en San Lorenzo mucho tiempo, y ahora trabaja en las inferiores…
JUAN: Y el hijo es Patricio Regueiro, que empezó a jugar en la primera de San Lorenzo hace poquito.
CARO: ¿Pero es de acá?
MARCOS: Sí, nació acá…
MUJER: No, no nació acá, vivió acá desde los dos años, nació en Morón…
MARCOS: (sorprendido) ¿Lo conocés?
MUJER: Es mi suegro…
CARO (consternada) ¿Cómo tu suegro?
MUJER: Cuando una se casa con alguien, al padre de ese alguien se le dice suegro…
MARCOS: ¿Pero entonces qué sos de Patricio Regueiro?
MUJER: La esposa…
JUAN: ¿Felipe es el hijo de Patricio Regueiro y nieto del Carpo?
MUJER: Buena deducción…
(LOS CUATROS QUEDAN MIRANDO EL PARTIDO, EN UN MOMENTO GRITAN)
TODOS: ¡Vamos Felipe!
MARCOS: ¡qué atajada maestro!
JUAN: ¡Fabio, saludá a Felipe!
CARO: ¡Grande Felipe!
(PAUSA)
CARO: No hay nada mejor para un arquero qué tenga buen físico, grandote… (a la mujer)…terminan siendo los mejores…
QUEDAN MIRANDO EL PARTIDO HASTA QUE EVIDENTEMENTE HAY UN NUEVO GOL DE LOS CONTRARIOS…

MARCOS: Después de todo es sólo un juego.
JUAN: Claro.
CARO: Sí, a veces se gana y a veces se pierde…


FIN












AJEDREZ


ESCENA: Dos hombres adultos sentados en un despacho de tribunales jugando al ajedrez, uno de ellos, mayor de cincuenta/sesenta años es el juez y está sentado en su sillón, frente a él se ubica una persona adulta mayor a 30 años (no indispensable el tema de la edad).
LOS DOS SE ENCUENTRAN EN SILENCIO CONCENTRADOS EN EL JUEGO.
JUEZ: ¿Estaré haciendo las cosas bien, Maidana…?
MAIDANA: No sé qué decir…
JUEZ: Usted es un verdadero campeón, yo un aficcionado, imagino que ya debe saber a dónde conducirá esta partida…
MAIDANA: Hay estrategias que son impredecibles, sino no sería tan apasionante este deporte…
PAUSA EN SILENCIO
JUEZ: Hay diferentes clases de inteligencia ¿No es así Maidana?
MAIDANA: A qué se refiere…
JUEZ: Digo, uno puede ser inteligente en ciertos aspectos de la vida y en otros no…
MAIDANA: ¿Por qué lo dice?
JUEZ: No sé, he visto de todo en esta profesión, personas que son capaces de generar grandes negocios y de pronto lo pierden todo por un asunto de polleras…
MAIDANA: Supongo que las cuestiones de amor no son asuntos de la razón…
JUEZ: Es verdad, pero en algún punto lo son, quiero decir, uno puede quedar engualichado frente a los encantos hechiceros de una señorita, pero también existe la posibilidad de no propiciar esas situaciones, se lo digo porque me ha pasado, por supuesto en mi juventud, imagínese: juez, medianamente elegante, joven… he tenido secretarias, empleadas, abogadas de sospechosos, mujeres muy bonitas con las que podría haber intimado pero me cuidé de guardar la distancia, ¿Usted me dirá si es por amor? Puede ser, pero más es por respeto a la madre de mis hijos, también, no voy a negarlo, cierta timidez que tengo desde niño que no he superado, pero si yo hubiese hecho uno o dos movimientos para despertar los embrujos de una mujer queriéndome conquistar… no me podría haber resistido…
MAIDANA: (Mientras mueve una pieza) Entiendo…
PAUSA
JUEZ: Otro ejemplo le doy Maidana, tuve el caso de un excelente músico, miembro de la Orquesta Estable de la Sinfónica de La Plata, gran persona, y gran gran violinista, es decir con una inteligencia musical en extremo desarrollada, porque le dicen así: inteligencia musical, pero también tocaba otro tipo de violín, usted me entiende, era pedófilo, abusador de menores, bastó que lo denunciara una ex pareja que lo había encontrado toqueteando a su hijo, es decir hijo de la mujer, no de él, para que debido a que los medios se hicieron eco del caso, tuviera, escuche bien, trece denuncias por lo mismo, aquí y allá, en escuelas que había trabajado, otras ex parejas… yo lo tenía enfrente de mi, en este mismo despacho y mientras declaraba me preguntaba a mí mismo, cómo era posible, un músico de semejante talla pudiera tener ese tipo de inclinación… Cómo es que podía funcionar tan bien su siquis para una situación y se distorsionara tanto para otra…
MAIDANA: (Asiente)
PAUSA
JUEZ: (Mueve y mira a Maidana por segundos en silencio) Y ahora usted, campeón provincial de Ajedrez, subcampeón argentino y noveno en el ranking mundial…
MAIDANA: (Lo mira)
JUEZ: Cuénteme lo del ajedrez, entenderá que me apasiona, y tener a una eminencia como usted aquí me resulta estimulante, quiero saber cómo empezó a jugar, cuando se dio cuenta que era bueno para esto…
MAIDANA: Ni siquiera recuerdo cómo empecé, no tengo memoria del momento en que aprendo a jugarlo, sí recuerdo mi primera partida oficial a los siete años, pero mi padre me ha contado siempre que a los cuatros entendía el juego y ya a los seis podía ganarle… mi padre era buen jugador pero amateur…
JUEZ: (Entusiasmado) Qué bárbaro, yo no recuerdo, como todo hombre de este país, cuando pateé mi primera pelota, pero usted lo que no recuerda es cuando movió el primer peón…
MAIDANA: Tuve suerte, mi padre debe haber insistido en que aprendiera…
JUEZ: No, déjeme decirle, no es que a cualquier niño que se le enseñe temprano a jugar al ajedrez terminará siendo un maestro, eso téngalo claro, usted posee una inteligencia suprema para este juego, es más que obvio…
MAIDANA: Para otras cosas creo ser inteligente también…
JUEZ: no digo eso…
MAIDANA: (Enojado) Siento cierta subestimación… tengo familia… una mujer fiel y dos hijos que ya están independizados, si para usted eso significa tener inteligencia…
JUEZ: Es que para mí, terminar en la cárcel no es un dato de la inteligencia…
MAIDANA: Mandela estuvo preso…
JUEZ : (Sonríe) Está pretendiendo hacer Jaque Mate, pero no sea pillo Maidana, Mandela lo estuvo por motivos políticos, muy diferentes a lo de usted…
MAIDANA: Está bien, por eso lo digo, solo le advierto lo fallido de su generalización, usted dijo que caer preso no es un síntoma de inteligencia y yo se lo hice notar, además de que en las cárceles hay muchos más pobres que pudientes, y que no todos han tenido un juicio certero, muchos son inocentes…
JUEZ: Claro, claro… ¿Un poco de Whisky?
MAIDANA: No sé si debo…
JUEZ: Debe, me enseñaron que el whisky es para compartir, así que no acepto negativas…
MAIDANA: Entonces sí…
SIRVE WHISKY
JUEZ: Usted tiene claro por qué está en esta situación, digamos… casi límite, en la probablemente no tenga un fallo que lo favorezca, muy por el contrario…
MAIDANA: Creo que sí
JUEZ: También comprende que todo se ha potenciado por la intromisión de los medios, hace dos semanas que su caso no para de salir en los diarios nuevamente…
MAIDANA: Sí… (mueve una pieza)
JUEZ: Hay casos en que, como decirlo, al no tener estímulo, van quedando y uno tiene mucho más margen para emitir una opinión, pero en el suyo, lamentablemente, este juzgado tiene los ojos de la opinión pública encima, cada paso que damos estamos siendo escrutados. Y bueno, en resumen, matar a una madre, herir a su hijo y dos personas, a alta velocidad con un vehículo de gran porte y luego desaparecer por horas… y  por si fuera poco este detalle de que decenas de testigo lo vieron beber y aseguran que usted se encontraba altamente borracho hasta minutos antes del accidente…
MAIDANA: …
JUEZ: En su declaración usted primero dijo que recuerda el hecho y que el vehículo se descontroló por una pinchadura de neumático… esa primera jugada podría haber sido verosímil pero el peritaje dio que el neumático tenía el tajo que se corresponde con una cuchilla, un incidente para nada frecuente y hasta aseguraron que insólito… (mueve una pieza)
MAIDANA: Yo sólo sé que sentí un sonido grave, un movimiento brusco y quizás por impericia, no lo voy a negar, apreté el freno y ya no pude controlar la camioneta…
JUEZ: Pero, por qué entonces no se detuvo, e intentó ayudar a las víctimas…
MAIDANA: Ya lo expliqué, a partir de ese momento no recuerdo nada… (mueve una pieza)
JUEZ: Entiendo, pero ese tipo de shocks emocional no dura más de unos minutos, aseguran los peritos, pero usted desapareció del tablero por más de seis horas…
MAIDANA: También lo expliqué, tuve miedo…
JUEZ: ¿Miedo?.... (mueve una pieza)
MAIDANA: Es legítimo tener miedo en ese momento… supe que mi vida había cambiado para siempre…
JUEZ: Usted dijo que no recordaba nada, no entiendo cómo es que de pronto recuerda que el sentimiento del miedo…
MAIDANA: Cuando estaba lejos del lugar, empecé a recordar… detuve la camioneta en la banquina…
JUEZ: ¿Pero dónde está su sensibilidad? ¿No pensó en las víctimas?
MAIDANA: Es que yo sólo vi bultos… después, con el correr de los días todo empezó a tener otra connotación…
JUEZ: Entonces ya no fueron más simple bultos…
MAIDANA: No.
(SIRVE WHISKY)
JUEZ: Un niño que tendrá problemas en su pierna de por vida, sin su madre, un padre que no tiene trabajo...
MAIDANA: Sí, ya no son bultos… (Mueve una pieza) son personas…
JUEZ: Ahora póngase en mi lugar: tengo que decidir entre lo que sugiere el abogado de las víctimas, que usted en plena conciencia de sus actos asesinó a una mujer, hirió de cierta gravedad a su hijo y a dos personas más. La fiscal entiende que usted estaba alcoholizado pero que su conciencia para entender la gravedad de sus actos, y su propio abogado que usted estaba shockeado, aunque en estos días está variando sus argumentos aceptando su presunta borrachera con el objetivo de morigerar la condena o determinar su inimputabilidad, cosa que creo, déjeme decirle, yo hubiera hecho desde el principio, las leyes de nuestro país son favorables para esta posibilidad..
MAIDANA: …..
JUEZ: Déjeme decirle que es lo que creo que pasó… (Mueve una pieza) Usted se emborrachó en la fiesta de su amigo, bebió bastante, se divirtió, supe que había mujeres hermosas, jóvenes hermosas, diríamos que mujeres profesionales, ¡ojo! Esto no lo sé por la causa, en la causa figura que era una reunión elegante en las que amigos fueron a jugar al ajedrez, pero este es un pueblo chico en definitiva Maidana, lo sé porque más de un amigo ha concurrido a esa reunión. Usted salió de la reunión con una señorita, subió a su camioneta, puso música, y emprendió el viaje a toda velocidad en una ciudad desierta, tomó la avenida, subió la velocidad seducido por la onda verde, que no es eterna por supuesto, y cuando llegaba a la esquina en cuestión, en dónde el humilde Ford K se detuvo respetando el semáforo, se dio cuenta tarde, apretó el freno, -las marcas de los neumáticos constan en el expediente- y entonces embistió al pequeño vehículo, el cual salió despedido y chocó a esa pobre mujer con su hijo…
MAIDANA: (Bebe)
JUEZ: Una madre que venía de salir del hospital porque había llevado a su hijo a la guardia por un gran dolor de oídos… ¿Entiende que nada lo ayuda?
MAIDANA:
JUEZ: Bueno, usted primero baja del vehículo, se acercan tres personas al menos, lo increpan, y tiene miedo, entonces sube a su camioneta, tuvo suerte que los airbags no se activaran, la joven acompañante llora y entra en una crisis de nervios no le queda más remedio que salir y conducir, se detiene a los minutos en la banquina y llama a su abogado, este le hace preguntas, si está acompañado, si lo vieron, si bebió… llegan a la conclusión de que nadie lo conoció, que a la mujer nadie la vio entonces le piden que desaparezca, le dan dinero, y allí juegan el primer movimiento: su abogado le pide que vuelva a su casa, que guarde el vehículo y que comience a beber agua… mucha agua… hasta que el alcohol se elimine del cuerpo… analizan la situación, una opción es hacer desaparecer el vehículo pero se corre el riesgo de que algún testigo lo haya visto, eso podría ser fatal y la pena mucho mayor, entonces se deciden por presentarse en la comisaría, denunciar que colisionó y que debido al temor de ser increpado y maltratado por la gente que se acercó al lugar tuvo que irse, y eso sumado al shock emocional, etcétera, etcétera, etcétera…
MAIDANA: (Sonríe con evidente culpa)
JUEZ: Pero claro, no todo es lo que parece, y un taxista que estaba estacionado, descansando y que se despertó por el impacto anotó su patente…
MAIDANA: (Bebe)
JUEZ: Entonces cambia por completo la partida, ahora conviene que haya bebido, y bastante, su defensa presenta los testigos que aseguran haberlo visto beber whisky como si fuera agua durante horas… Cosa que probablemente, no tan exageradamente, se ajusta a la verdad… y que por esa razón usted no fue consciente de sus actos…
MAIDANA: (Compungido) Nada me exculpará,  a esta altura no creo que me importe mucho si voy preso o no, si mucho o poco tiempo, siento pena por mis hijos, pero no me puedo sacar de la cabeza a ese niño sin su madre…
JUEZ: Pero entonces por qué todo ese despliegue, esa actuación, esas energías puestas por usted y su defensa para no ser condenado…
MAIDANA ¿Honestamente?
JUEZ: Y extraoficialmente… le doy mi palabra…
MAIDANA: EL miedo.
JUEZ: ¿Nada más que eso?
MAIDANA: ¿Le parece poco?
JUEZ: (Bebe y Mueve una pieza) Siempre imaginé que podía pasar por algo así, pero segundos después del impacto, cuando escuché los gritos, los llantos, y me despegaba el aribag de la cara, entré en pánico, pensé en mi familia que en ese momento estaría dormida pensando que yo estaba en una competencia de ajedrecistas, incluso que estaba trabajando porque les había dicho que me pagaban por haber asistido, supe que lo perdería todo… supe que mi vida, tal como era, se había terminado…
JUEZ: Pero había una mujer muerta y tres personas accidentadas…
MAIDANA: Yo no pensé en que había muertos, imaginé la gravedad sí, pero no quería pensar en la muerte, ni siquiera pensaba que eran personas, para mí fueron bultos, pero no tenían cara, no sabía nada de ellas…
JUEZ: Al menos dudó…
MAIDANA: Cuando salí de allí, empecé a rezar, para que nadie hubiera muerto, es verdad que no estaba sólo, pero no era una chica como usted supuso…
JUEZ: (Sorprendido)
MAIDANA: Es un gran alumno, un gran jugador de ajedrez… pero por sobre todas las cosas es la otra mitad de mi vida, el hoy sufre mucho… se lo estoy confesando porque convenimos que lo mejor para él va a ser que todo se sepa, él también se siente culpable, dice que debería haberme convencido de tomar un taxi, pero ninguno de los dos tuvo conciencia…
JUEZ: Es decir que usted tiene una relación… ¿homosexual?…
MAIDANA: Sí, pero no me preocupa que se sepa eso, me preocupa mi familia, sobre todo mi esposa, es una persona a la que a mi modo quiero mucho, a ella tampoco le va importar si es un hombre o una mujer… yo no quiero que sufra…
JUEZ: Y entonces… usted se va de la escena del accidente… y…
MAIDANA: Dejé a mi amigo en su casa y sí… llamé a mi abogado, que por supuesto antes que abogado es mi amigo… Me dio el concejo de limpiar el alcohol en la sangre, como usted dice… regresé a mi casa y le conté a mi esposa lo del accidente…
JUEZ: ¿Le dijo toda la verdad?
MAIDANA: No, ya la borrachera se me había pasado, por el susto, y sólo le dijo que hubo heridos en el accidente… Nunca pensé que todo esto tuviera tanto despliegue en los medios, no estaba preparado para eso… por supuesto que esa noche no dormí, estuve simulando casi toda la noche, no quería darle a Mirtha la impresión de que estaba preocupado… Cuando se hicieron las seis, me vestí y fui a hacer la denuncia…
JUEZ: ¿Pero qué esperaba? Cuando usted se presentara en la comisaría, a partir de ahí ya no habría más confidencialidad, usted es una persona notable en esta ciudad…
MAIDANA: En realidad pensaba terminar todo lo más rápido posible, usted sabe que mis ingresos no provienen del ajedrez, es más, si me he dedicado al ajedrez, además de por saber jugarlo, es por ser hijo único de un padre muy rico, tenemos más de veinte empresas además de bienes…
JUEZ: Me consta.
MAIDANA: Pensé que la familia no se resistiría a un buen acuerdo económico…
JUEZ: Para que desestimen la denuncia penal…
MAIDANA: Mi oferta, créame era en extremo muy buena, casi que cinco veces la que otro pueda llegar a ofrecer si se atiene a lo extrictamente legal…
JUEZ: Por miedo a caer preso…
MAIDANA: Ni miedo, ni vergüenza…
JUEZ: (Pregunta en silencio con un gesto)
MAIDANA: Culpa, nada más que culpa…
JUEZ: Y ellos no aceptaron…
MAIDANA: (Mueve una pieza) A ellos, con justa razón quizás, sólo los consuela verme preso, destruido….
JUEZ: Entonces explíqueme porque depositó esa suma en la cuenta del padre del niño.
MAIDANA: Junto con esa suma le envié una carta, allí le explico que solo es para compensar su pérdida, aunque reconozco que eso es imposible, pero que eso no significaba que tuviera que parar con el juicio… ya no me importaba… si tenía que ir preso…
SILENCIO
JUEZ: (Bebe, se nota su incipiente borrachera) ¿Quiere que le diga algo?
MAIDANA: Diga.
JUEZ: No sé por qué se me ocurrió ser Juez, por cuestiones políticas favorables lo soy desde muy joven, creo que creía en mi propia honestidad, en mi capacidad de poder discernir entre el bien y el mal, pero me sucedió algo hace unos días, recordando mis primeros fallos, cuando era joven me di cuenta que hoy no tendría el mismo criterio…
MAIDANA: ¿Y eso es malo o bueno?
JUEZ: Ni uno ni lo otro, pero no deja de ser preocupante… Mientras analizaba su caso me di cuenta cuanto he cambiado… primero pensé en excusarme debido a la empatía que sentía por usted, era su admirador, pero como nunca lo había exteriorizado lo oculté… Me sorprendió no gratamente que usted haya sido el causante de ese acto, en apariencia criminal: ¿Una persona que puede razonar de un modo tan sublime en este juego maravilloso es el causante de este desastre?
(EL JUEZ SIRVE WISKY Y MUEVE UNA PIEZA)
JUEZ: Una tarde, después de tanto cavilar sobre el tema, subo a mi auto, que es un vehículo similar al suyo, de buen porte, moderno. Cuando me detengo en el semáforo, observo el exterior, la música que siempre llevo encendida es preponderante, hoy en día los autos son tan herméticos que los sonidos del exterior no se escuchan. Observo que la gran mayoría son vehículos más chicos, luego hay motos, esta -ciudad está repleta de esas motitos en que las mujeres hacen sus mandados o llevan los chicos a la escuela, observo las bicicletas y observo los peatones. Y créame que allí, en mi confortable asiento, elevado, con un cinturón de seguridad que llevo puesto, con el airbag, me siento… cómo decirlo…
MAIDANA: ¿Seguro?
JUEZ: Yo diría más, ¡omnipotente! Entonces recuerdo la publicidad de un automóvil, que escuché por radio, entre otras cosas el locutor ponderaba que tal vehículo podía llegar de 0 a 100 kilómetros por hora en siete segundos. Entonces pienso: ¿En qué caso a alguien se le puede ocurrir salir disparado a esa velocidad? No se me ocurrió otra cosa que una fuga después de un ilícito... un crimen, un robo…
MAIDANA: (Sonríe)
JUEZ: Entonces entiendo por qué suceden las cosas, por qué de pronto la sociedad parece adquirir los modos de una selva, ni yo ni usted tiene la culpa, se fabrican vehículos seguros sin contemplar la vulnerabilidad de los otros, parece que le dijeran, “Choque tranquilo, no tenga miedo” y los velocímetros marcan hasta 280 km/h. (Grita) ¡En ninguna ruta del mundo se puede ir a más de 130km por hora! ¡Pero los tipos fabrican los autos para que vuelen! Todos somos víctimas Maidana, todos somos víctimas de nosotros mismos, usted en este caso, también es una víctima. (se seca las lágrimas de los ojos)
 MAIDANA: No llore amigo, que me queda para mí…
JUEZ: La vida es injusta créame, hoy mismo le he mentido, nunca he sido fiel, me volteé lo que tuve a mano, hubiera querido controlarme porque cuanto mejor la pasaba afuera de casa, más grande fue el desastre  dentro de ella…  la justicia divina me está esperando, murió de tristeza… no es lo que dijeron los médicos, por supuesto, para ellos sólo fueron depresiones que terminaron por enfermarla... (bebe) a ella…
MAIDANA: Entiendo…
JUEZ: (Calmado) lamentablemente va a continuar preso Maidana, sé de su buena conducta, pero este caso está muy mediatizado… Pero no se culpe, hágame el favor, no se culpe… (muy cansado y borracho) Nadie puede escapar de este flagelo… Pero usted me entenderá que de acuerdo a sus posibilidades, a su facilidad para viajar por el mundo, al hecho de que posee muchos contactos en el exterior y sobre todo , ante la gran presión mediática tengo que .presuponer que usted puede fugarse…
MAIDANA: (Bebe) ¿Sabe qué? Una vez, hablando con amigos, uno escritor y otro que es investigador matemático, concluimos que nosotros éramos personas que no sufriríamos la prisión, no me mal entienda, nadie quiere que lo violen, sólo que tenemos armas para ocupar el tiempo, mi amigo escritor, con un par de hojas y un lápiz lo sobrellevaría, lo mismo el matemático, y lo que yo sólo necesito es un tablero… con sólo eso puedo pasar el tiempo, ¿Qué otra cosa es la vida sino pasar el tiempo?
PAUSA; LOS DOS MIRAN EL TABLERO.
JUEZ: (Enojado) Dígalo, no tenga miedo…
MAIDANA: Jaque…
JUEZ: (Sonríe mirando el tablero) y mate, (tira el rey) Y yo tenía la ilusión de ganarle… (grita a la puerta) ¡López!
ENTRA UN OFICIAL
JUEZ: Llévelo…
(MAIDANA SE LEVANTA, EL OFICIAL LE PONE LAS ESPOSAS Y SE VAN, EL JUEZ SE SIENTA Y MIRA EL TABLERO)



FIN