EL MONSTRUO TOCÓ A
MI PUERTA
ESCENA 1
La
acción se desarrolla en el living-comedor de un departamento del centro de la
ciudad de Buenos Aires, que pertenece a un músico argentino, que comienza a
emerger y a ser conocido por el público.
El lapso temporal en que sucede es el
comprendido entre 1977 y 1980, en tiempos del Proceso de Reorganización
Nacional que gobernó la Argentina.
Es en otoño o invierno.
La escena está dividida en dos ambientes: un
living con un juego de sofá y otro con una mesa y sillas de comedor. Hay
instrumentos musicales, adornos étnicos y fotografías.
Hay una puerta que conduce a la cocina y al
baño.
PERSONAJES
JUAN: músico
MIRIAM: actriz
PABLO: escritor
BETO: Panadero
JUAN: Qué suerte que
pudiste venir Betito…
BETO: Tenía ganes de que nos veamos… desde que te hiciste
famoso (sonríe)… no apareciste más por el pago…
JUAN: (Despectivamente)
¡Famoso!, apenas conocido… se puede decir que es la primera vez después de
veinte años con la música que puedo vivir de esto.
BETO: Pero siempre viviste de la música, siempre diste
clases.
JUAN: No es lo mismo dar clases que vivir de tocar, de hacer
presentaciones, es otra cosa… además de que tus canciones comiencen a llegar a
la gente… es impagable… un sueño…
BETO: Allá no sabés como te están difundiendo, en el bolso
tengo un par de discos que me tenés que firmar, uno para Clara y otro para
Diego.
JUAN: ¡Dieguito! ¿Cómo anda Dieguito? ¿Sigue con la pintura?
BETO: Sí, todavía tiene el taller ese, en Amenábar… nos
vemos poco… por mi laburo más que nada.
JUAN: ¿Y cómo anda eso?
BETO: Bien, comprar la panadería de mi suegro fue lo mejor
que pude haber hecho…laburo como perro… me levanto a las cuatro de la mañana y
no paro hasta las ocho, pero es mi negocio… eso es lo importante.
JUAN: odiabas ser empleado…
BETO: No es que lo odiaba, no tengo problemas en ser
empleado, lo que no me gustaba era la fábrica, eso de poner empaquetar camisas
y guardapolvos todo el tiempo me aburría… por suerte se dio lo de la panadería.
JUAN: Me alegro.
BETO: ¿Por qué insististe que venga a cenar hoy? Clara casi
me mata, se tiene que encargar del negocio sola y no sabés cómo putea.
JUAN: Ahora van a venir también unos amigos, no los conocés,
me parece que te comenté alguna vez de Miriam, la chica con la que salí un
tiempo… ¿te acordás?
BETO: ¿La que es actriz?
JUAN: Esa.
BETO: ¿Pero sigue siendo tu novia?
JUAN: (Duda). Seguimos
viéndonos, quedamos bien…
BETO: (Sonríe). Esas
cosas de ahora… yo a Paula no la vi más, y cuando me la cruzo ni nos saludamos…
y cuando voy con Clara menos, no la puede ni ver…
JUAN: Eso pasa porque vivís en un pueblo chico, allá sí o sí
te vas a cruzar siempre, pero acá es distinto, en una ciudad como ésta sólo te
cruzás con alguien si querés hacerlo…
BETO: No te gusta Suipacha, ¿no?
JUAN: No, no… no es que no me guste… pero qué iba a hacer yo
allá, iba a terminar trabajando de empleado tuyo en la panadería (sonríe)…
igual me gusta Buenos Aires, caminás y nunca se acaba, ahora es un quilombo,
tenés que andar con cuidado…
BETO: ¿Es para tanto?
JUAN: Sí, no sólo eso… está todo muy raro… cada vez que
hablo con el viejo por teléfono me doy cuenta que en Suipacha están en otro
mundo.
BETO: Hablando de cosas raras… viniendo para acá me pasó
algo muy extraño…
JUAN: ¿Sí?…
BETO: Cuándo venía en el tren me llamó la atención algo…
habían subido varios vendedores ofreciendo lapiceras, otro vendía turrones…
pavadas y en la estación de Floresta o
Flores, no recuerdo, sube una mujer… tenía un bolso lleno de fibras, ¿viste
esas fibras del colegio, las comunes, la de seis colores?
JUAN: Sí
BETO: Entonces, a los que estábamos sentados nos deja una
cajita de fibras a cada uno, arriba de las piernas. Miro la cajita y veo que
tenía una etiqueta que decía “dar vuelta por favor”, la doy vuelta y tenía una
foto de una chica, pero muy difusa, porque era una fotocopia, y decía: Si la ve
por favor llame, y tenía un teléfono…
JUAN: ¿Compraste la fibra?
BETO: ¡Ni en pedo! Yo en esas cosas raras no me meto… andá a
saber en qué estará metida… y me di cuenta que nadie compró… la mujer pasó y
juntó las cajitas y se fue… ni una vendió.
SILENCIO
BETO: Che, ¿y quién más viene hoy?
JUAN: Pablo, un escritor amigo, no es conocido… es
reconocido pero no popular… y nadie más, es peligroso juntar mucha gente en
estos días.
BETO: ¡Y yo qué hago acá, boludo! ¡Son todos artistas!
JUAN: (Sonrie) Vos
también Betito… tus bolas de fraile son mejores que un cuadro de Picasso…
SILENCIO
BETO: Che, contáme, adelantáme algo … ¿por qué tanta
necesidad de que venga hoy?
JUAN: Cuando lleguen Miriam y Pablo les cuento a todos
juntos…
BETO: ¿Algo grave?
JUAN: Y… es importante… ¿querés tomar algo?
BETO: Abramos el vino que traje.
JUAN: Dale… (sale)
SILENCIO
JUAN: (Mientras sirve
el vino) ¿Lo ves seguido a mi viejo?
BETO: Todos los santos días… no falla nunca… le decimos
“Cuartito”, todos los días un cuarto de flauta, y dos tortas negras…
JUAN: Sigue sólo entonces.
BETO: ¿Pero vos hablás con él?
JUAN: Sí, pero no somos de hablar de cosas privadas, no me
da para preguntarle si tiene compañera… y sé que si conoce alguna mujer no me
va decir.
BETO: La verdad que siempre lo vemos sólo.
JUAN: Y vive en el club…
BETO: Le sacás las bochas, las cartas y no respira más.
JUAN: Yo lo extraño… me hubiese gustado haber ido más
seguido… lo que pasa que uno se deja llevar por esta vorágine de cosas…
SUENA EL TIMBRE:
JUAN: Esperá un minuto que bajo abrir…
(MIENTRAS JUAN BAJA BETO OBSERVA LA ESTANTERÍA DE LOS
LIBROS, LOS INSTRUMENTOS MUSICALES y LAS FOTOS)
(JUAN VUELVE CON MIRIAM y PAB LO. SE SACAN LOS ABRIGOS Y LOS
CUELGAN)
JUAN: Beto, te presento a Miriam y Pablo, unos amigos…
MIRIAM: ¡Ah! ¿Vos sos el famoso Beto? Juan siempre habla de
vos.
BETO: Nos conocemos desde que nacimos, fuimos vecinos.
JUAN: Encima el patio era el mismo para los dos.
MIRIAM: ¿Por?
JUAN: Vivíamos en casas contiguas pero en los patios no
había tapial, nada…
BETO: ¡Si nos habremos peleado por esa línea divisoria!
JUAN: Hasta que tu viejo plantó la ligustrina…
PABLO: Eso es típico de los pueblos ¿no?, digo, lo de
separar con ligustrina los terrenos…
JUAN: Y… era lo más barato.
BETO: Pero también es más lindo, qué sé yo, cuando la
ligustrina está crecida no te la cambio por ningún tapial.
JUAN: ¿Quieren probar este tinto?
MIRIAM: Dale.
PABLO: Tengo el estómago vacío pero vamos… te acepto.
JUAN: Esperá que
tengo un poco de queso y salame cortado.
(JUAN SE RETIRA HASTA LA COCINA)
JUAN: (Desde la cocina)
¿vinieron los dos juntos o se encontraron acá en el edificio?
PABLO: No, hablamos por teléfono y quedamos que yo caminaba
hasta su casa y desde allí tomamos un taxi.
MIRIAM: ¡No sabés lo que fue ese viaje!
PABLO: En realidad lo que fue el taxista.
JUAN VUELVE CON UNA
TABLA DE QUESO Y SALAME
JUAN: ¿Qué pasó?
MIRIAM: Un loco de la guerra.
PABLO: De lo único que hablo fue de todo lo que habría que
eliminar en este país para que mejore.
MIRIAM: Escuchá: (Parodiando
voz masculina) a los estudiantes que aplazan mandarlos a laburar al sur, a los
que están en política echarlos del país.
PABLO: Los
gremialistas a la horca…
MIRIAM: Los que se manifiestan en la calle directamente
limpiarlos…
PABLO: Dónde haya casa de chapa pasarle una topadora y
mandarlos al sur, y si no quieren salir de las casas pasar la topadora igual…
JUAN: ¿Y ustedes le decían algo?
MIRIAM: ¡No, qué vamos a decir! Si ya te das cuenta que con
esos conceptos no podes discutir nada.
PABLO: Encima ahora se sienten que están legitimados… si los
de arriban piensan así… es pasar el lampazo nomás… que no quede nada.
JUAN: (Ensimismado)
Es triste…
SILENCIO
PABLO: ¿Y? ¿Cómo te preparás para mañana? ¿Caíste ya?
MIRIAM: ¡Qué me contás! Juan Prieto en Teatro Manantiales…
¿cuántas entradas se vendieron? ¿sabés?
JUAN: Hoy al mediodía hablé con Arturo y llegamos a
cuatrocientos y pico…
PABLO: ¡Lleno!
JUAN: En realidad entran setecientas personas, pero ya con
esto estamos contentos…
PABLO: ¡Qué bueno, Juan! Tanto tiempo luchándola…
JUAN: Es verdad… pero vos fíjate qué cosa ¿no?, si me pongo
a pensar la única razón de este éxito se debe a una sóla canción.
MIRIAM: Es que “Prisiones” fue una bomba, yo, ponga la radio
que ponga, lo pasan…
JUAN: Sí, ayudó mucho que me llamaran a cantarlo en Sábados
Totales, la televisión tiene una penetración con la que no se puede competir.
BETO: Bueno, pero la canción está muy buena, a mí me hace
llorar cuando la escucho…
MIRIAM: Sí es verdad, y eso te va a dar la oportunidad que
las demás canciones se conozcan más… “La vida” y “Yo espero” son muy lindas y
también pueden pegar…
PABLO: Ahora, qué misterio ¿no?, ¿por qué razón una canción
es más exitosa qué otras? Yo, por ejemplo tengo como mi preferida a “Rio Suave”
pero la última vez que te fui a ver ni siquiera la cantaste… es más siento que
la poesía de “Rio Suave” es superior a “Prisiones”
MIRIAM: Parecés el oligarca de Borges hablando así.
PABLO: ¿Por?
MIRIAM: ¡Qué superior ni superior! En el arte no hay nada
superior, a unos les gusta y a otros no, es más simple.
PABLO: Bueno, ponele, pero no alcanzo a entender por qué es
más exitosa “Prisiones” que “Rio Suave”
JUAN: El motivo no está en la letra Pablito… está en la
melodía.
MIRIAM: Claro.
JUAN: La melodía de “Rio Suave” no es tan asimilable, es más
compleja, tiene más desarrollo… en realidad la de “Prisiones” siento que es más
inspirada.
PABLO: ¿Pero vos crees que la gente valora algo por la
melodía y no por la letra?
JUAN: Creo que esto ya lo hablamos Pablo, la poesía no es
igual a una letra de canción, no tiene las mismas características. La canción,
y esto es una apreciación personal, seduce y conquista por su melodía.
PABLO: Para mí la poesía es fundamental.
JUAN: Mirá, te voy a dar un ejemplo, a vos te gustan Los
Beatles ¿no?... bien… y algo de inglés manejás… pero yo te conozco bien y sé
que algo de inglés manejás, que si lees la letra podés traducirla, pero en el
momento que vos escuchás por primera vez, por ejemplo, Yesterday, o Hey Jude,
es imposible que sientas su significado porque tendrías que ¡Pensar en inglés!
PABLO: Puede ser… pero cuando escucho una canción en español
siento que la letra me importa.
JUAN: Ya lo sé, a todos nos importa, pero aunque no lo
puedas intelectualizar en ese momento -de hecho la música no está para
racionalizarla sino para sentirla-, vos estás recibiendo la melodía, porque a
diferencia de una poesía, la letra de una canción es indivisible de su melodía.
MIRIAM: (Canta la
canción de Palito Ortega) La felicidad jajajaja, es sentir amor oh oh oh
oh…
JUAN: Bueno, no es el mejor ejemplo.
PABLO: Pero al fin y al cabo es una letra y es una melodía.
JUAN: Lo es… pero ni una ni la otra son tan inspiradas.
MIRIAM: Pero para el gran público lo es, todos la cantan,
todos la tararean…
JUAN: El “Arroz con Leche” también…
PABLO: Estás siendo despectivo.
JUAN: No, para nada, esa canción de Palito Ortega, reúne las
condiciones de una canción infantil… no estoy haciendo ningún juicio de valor…
tiene pocas notas, mucha repetición, poco texto, escasos recursos literarios.
PABLO: Si te saliera algo así…
JUAN: En algún punto, “Prisiones” lo es, no tanto en la
letra pero sí musicalmente, no te voy a decir que es pobre, pero es… cómo
decirte…
BETO: Simple.
JUAN: Sí simple, sencilla.
BETO: Pasa lo mismo con las facturas, Juan, querés hacer una
factura elaborada, cargada de dulces, vistosas y…
JUAN: (Sonríe) Te
llevan las medialunas…
BETO: Ajá, apenas un triangulito de masa arrollada.
MIRIAM: (Oliendo en el
aire) ¿qué es ese olor?
JUAN: Hice unas empanadas de carne… las tengo en el horno…
ya deben estar… me voy a fijar.
MIRIAM: Che, te noté preocupado cuando llamaste ayer… ¿De
qué querías hablar?
JUAN: Dame un segundo que te digo…
(SE VA A LA COCINA)
PABLO: (En voz baja)
Yo también lo noté preocupado cuando me dijo, es más, cuando le dije que no
sabía si iba a poder, noté que se puso mal…
BETO: Yo también me quedé preocupado… igual lo veo bien.
MIRIAM: Sí pero yo lo conozco y él no es así, mucho menos
con el recital tan importante que tiene mañana…
(JUAN REGRESA DE LA
COCINA)
BETO: Hice dos docenas, falta un poco… espero que alcance.
SILENCIO
MIRIAM: ¿Y?
JUAN: Bueno… no me voy a hacer el misterioso.
PABLO: Te escuchamos.
JUAN: No sé por qué pensé en ustedes tres cuando ocurrió
esto… a vos Beto sé que no nos hemos visto seguido durante los últimos años,
pero hemos sido casi hermanos, en realidad lo somos, y te veo como el nexo, el
punto en común entre mi padre y yo, para mí Suipacha son los días de nuestra infancia,
nuestra adolescencia y el viejo, por supuesto… con el que no tengo una
comunicación fluida. Cómo vos sabés Beto, él es parco, buen tipo pero muy
ensimismado…
BETO: Y sí, apenas le conozco la voz… pero es muy buen tipo…
JUAN: En tu caso
Pablo, sos el amigo de la edad adulta con el que compartimos nuestras
necesidades artísticas, ese juego en el que vos sos mi oyente y yo tu lector, y
tengo que confesarlo, cada vez que compongo algo o que decido algo te tengo
como referente, siempre pienso: ¿qué dirá Pablo de esto, le gustará, le
parecerá una pavada?
PABLO: A mí me pasa lo mismo con vos…
JUAN: Y en tu caso Miriam, a pesar de que nos cuesta
asumirnos que en algún modo estamos juntos, creo que ya sos parte esencial de
mi vida, no sé si alguna vez…
MIRIAM: Pará un poco Juan que me estás asustando, ¡parece
como si te fueras a morir!
JUAN: (Niega con la
cabeza, serio)
BETO: Sí hermano, decí qué es lo que pasa que nos estamos
asustando todos, ¿estás enfermo?
SILENCIO
JUAN: Bien… ayer me llamó Arturo…
BETO: ¿Quién es ese Arturo?
JUAN: Mi representante y el que me hace la prensa… bueno… me
llamó para contarme que tuvo una reunión con el director del Teatro porque
parece ser que unos tipos que se presentaron como del gobierno querían que me
transmitan un mensaje.
MIRIAM: ¿Eran militares?
JUAN: No lo sabe, estaban de civil… pero fueron bastantes
autoritarios.
PABLO: ¿Cuál era el mensaje?
JUAN: Lo dijeron así: que me transmitieran la inconveniencia
de cantar “Prisiones” mañana en el Teatro.
SILENCIO
MIRIAM: Y qué más le dijeron.
JUAN: Al director del teatro nada más pero después Arturo,
que conoce unas personas que están a cargo de eso le dijeron que a los de
arriba no les parecía atinado que cantara esa canción y que en caso de que la
cantara no se hacían responsables de lo que pudiera pasar.
MIRIAM: ¡Qué hijos de puta!
PABLO: (Riendo
incrédulo) ¿Pero por qué?
JUAN: Eso es justamente lo que preguntó Arturo.
PABLO: ¡Pero es inentendible!
BETO: ¿La canción no trata sobre tu papá?
JUAN: Sí, Arturo les explicó que era una canción dedicada a
mi viejo y que se refería a las prisiones que mi viejo había sentido teniendo
trabajos que no lo conformaban, que era una metáfora.
PABLO: ¡No te puedo creer!
JUAN: Dicen que a lo mejor, si le retiraba una estrofa por
ahí podían contemplarlo.
MIRIAM: ¿Cuál?
JUAN: La tercera estrofa, la que dice:
“Sus botas que dejan la huella
Que aplasta la tierra
A paso sentido.
Prisiones que matan los sueños
La calma tortura
De días perdidos”
PABLO: Pero estos tipos no entienden nada.
MIRIAM: No te digo… la estupidez no tiene límites.
PABLO: (Se rie) Claro,
dijeron “Botas” y pensaron “Botas de militares”, que aplastan la tierra
mientras torturan con calma. Cómo ahora los acusan de que torturan gente…
MIRIAM: Y que matan…
BETO: No entendí, repetime, ¿Cómo dice la letra?
JUAN:
“Sus botas que dejan la huella
Que aplasta la tierra
A paso sentido.
Prisiones que matan los sueños
La calma tortura
De días perdidos”
BETO: Pero es simple, mandale a decir que están equivocados,
que es una canción dedicada a tu viejo.
JUAN: Arturo se los dijo pero ellos respondieron que no les
importa, que les llegó información de
que el público, en los recitales, cuando
llega esta parte, la canta más eufórica y que les preocupa que muchos ponen los
dedos en “V”, es decir que para ellos la canción significa lo que para el
público significa…
SILENCIO.
MIRIAM: Pero si la cantás ¿qué cosa pensás que puede pasar?
JUAN: Eso es lo que trato de entender… aunque ya me imagino.
PABLO: ¿Y Arturo qué te dijo?.
JUAN: Que no la cante… que ni se me ocurra… que tengo veinte
canciones más para tocar.
BETO: Es verdad…
SILENCIO
JUAN: (A Miriam)
¿Qué pensás?
MIRIAM: No lo sé.
JUAN: Vos sos la más…(Duda)
MIRIAM: ¿Politizada?
JUAN: Puede ser, siempre hemos discutido sobre estas cosas…
MIRIAM: ¿Qué increíble, no? Siempre te critiqué por la falta
de compromiso en tus canciones… y ahora estás amenazado por estos delincuentes…
encima por una letra que nada qué ver…
PABLO: La verdad que no tenés una sóla canción de protesta,
todas se manejan en el terreno de lo íntimo… por supuesto que en todas subyace
la búsqueda de la libertad.
MIRIAM: Pero para ellos eso ya es subversivo.
PABLO: Y sí, yo cada día me sorprendo más… pero en eso estoy
con Juan, detesto la canción panfletaria, para hablar de eso es mejor un
manifiesto político…
JUAN: Hay canciones y canciones… de todos modos no me siento
un compositor no politizado… en cierto punto hablo de política,
MIRIAM: Sí, pero hay compositores más jugados, que van más
al frente con lo sociedad, que se comprometen con la sociedad que viven.
PABLO: A mí me chupa un huevo.
MIRIAM: ¡Epa, qué pasó con Borges, tuvo un exabrupto!
PABLO: Es que me caliento cuando pensás así, y la verdad…
querés que te diga algo: te des-erotiza.
MIRIAM: (Rie) a
vos te des-erotiza porque sos asexual querido, vivís en las novelas y te
comprás el discurso borgeano de que la vida es mejor en los libros que en la
realidad.
SILENCIO
JUAN: Bueno… a raíz de todo esto estuve pensando mucho y
creo que no tengo opción, necesitaba estar con ustedes porque probablemente… (duda
en decirlo) sea la última vez…
MIRIAM: ¿La última vez que qué?
JUAN: No puedo contemplar la idea de que mañana yo no cante
“Prisiones”.
BETO: Pero si la cantás ¿qué te puede pasar?
MIRIAM: Cómo viene la cosa, si la canta, lo liquidan.
PABLO: Sí, esto no parece ser joda.
BETO: Es que yo no puedo creer, los que fueron al teatro
deben ser unos locos, probablemente subversivos, no pueden ser del gobierno.
JUAN: No, Beto, Arturo habló con gente pesada del gobierno y
se lo confirmaron.
BETO: No puede ser.
MIRIAM: Sabés lo que pasa Beto, vos vivís en pueblo
tranquilo y estas cosas allá ni se ven, acá la cosa es distinta, yo tengo a mi
prima que desapareció y al esposo lo mataron delante de ella… y eso pasó en La
Plata. Después hay compañeros míos de la Agrupación de Rosario que también
desaparecieron, sabemos de casos de Córdoba y Tucumán, estas cosas ocurren en
las ciudades grandes, donde hay universidades, agrupaciones políticas…
PABLO: Dónde hay jóvenes.
MIRIAM: Es verdad.
PABLO: Es como “Diario de la Guerra del Cerdo” de Bioy pero
al revés, en la novela los jóvenes salen a matar a los ancianos, pero ahora lo
que sucede es que los adultos salen a matar a los jóvenes.
BETO: (Contrariado)
Me resulta increíble…
SILENCIO BREVE
JUAN: ¿Sabés algo de tu prima?
MIRIAM: (Sorprendida y disgustada) ¿Por qué querés saber de
mi prima ahora?
JUAN: Necesito saber.
MIRIAM: (Duda)
JUAN: No te preocupes por Beto, es un amigo, y si te
pregunto delante de él es porque tengo plena confianza…
BETO: (Sorprendido)
¿Por qué tendría que preocuparse por mí?
JUAN: No te preocupés.
MIRIAM: Hace cuatro meses que no tenemos más noticias.
BETO: ¿Qué pasó?
MIRIAM: No lo sabemos, pero coincide justo con la fecha…
BETO: ¿Qué fecha?
PABLO: (A Beto)
Estaba embarazada.
MIRIAM: Entraron a la casa, mataron al esposo y a ella se la
llevaron, estaba embarazada de seis meses…
Teníamos noticias de ella por medio de un primo de mi tío que es militar
y sabíamos que estaba con vida, que la estaban cuidando por su embarazo… pero
hace cuatro meses que ya no hay noticias de ella y nos preocupa porque coincide
con la fecha de parto.
JUAN: ¿Y ella ya no está en ese lugar? ¿donde decía ese militar pariente de tu tío…?
MIRIAM: Dice que en el lugar que estaba no está más pero que
ya no le dan información.
PABLO: La único que queda por pensar es que para algo
querían que nazca el chico, y… (se
contiene preocupado)
MIRIAM: Decilo Pablo, soy una mujer fuerte.
PABLO: Es que cuando uno habla desde afuera…
MIRIAM: No te preocupes, ya todos asumimos que mi prima está
muerta, la asesinaron después de parir…
BETO: Perdón que pregunte, pero… ¿De qué están hablando?...
¿Quiénes se llevaron a tu prima?
MIRIAM: ¿Quiénes van a ser? Los que están en el gobierno.
BETO: Pero ¿eso no es más propio de los terroristas que de
los militares?
MIRIAM: Justamente, mi prima fue acusada de subversiva… de
traición a la patria.
BETO: ¿Qué hacía?
MIRIAM: Militaba en la juventud peronista, enseñaba a leer
en un barrio pobre de La Plata y el esposo era delegado gremial… nada más… luchaban
porque las cosas mejoren.
PABLO: De todos modos eso es lo que a vos te contaba… a
ciencia cierta no sabés.
MIRIAM: Bueno, lo que pasa es que vos no conocés a mi prima,
no podía matar a una mosca, y Jorge era combativo pero nada más que con la
palabra… sucede que los dos quedaron expuestos… como no tenían nada qué
esconder daban la cara… quién se iba a imaginar que estos tipos te podían
llevar por cualquier cosa.
PABLO: Es una cagada… ¿Y pudieron hablar con las mujeres de
la plaza?
MIRIAM: Sí, mi tía es peluquera y una de sus clientas es
vecina de una de ellas que vive en Banfield, fue hasta la casa y hablaron, la
única solución que tienen hasta ahora seguir protestando los jueves en la plaza
y después hacen reuniones para ver qué acción pueden tomar… qué sé yo… ver si
la iglesia o algún organismo de derechos humanos… (se conmueve)
PABLO: (La abraza)
Vamos… no aflojés…
(SILENCIO BREVE)
JUAN: (APLAUDE COMO QUERIENDO CAMBIAR DE TEMA) Voy a traer
las empanadas…
JUAN VA A LA COCINA
MIRIAM (A Beto)
Así que tenés una panadería…
BETO: Sí, panadería y confitería… hacemos tortas, postres…
PABLO: Lindo trabajo ¿no?
BETO: La verdad que me gusta, me siento bien, trabajamos
mucho pero no me resulta pesado.
PABLO: ¿Te gusta vivir en Suipacha?
BETO: Sí, es tranquilo.
MIRIAM: Yo a veces fantaseo con la idea de irme a vivir a un
pueblito pero no creo que funcione.
PABLO: Yo no sabría qué hacer.
REGRESA JUAN DE LA COCINA
JUAN: Creo que en unos minutitos van a estar…
SILENCIO
BETO: (A Miriam)
¿Estás actuando ahora?
MIRIAM: Estoy trabajando sí, por suerte… una obra que
hacemos en el Teatro de la Sociedad
Española… además estoy dando unos talleres
de actuación.
JUAN: ¿Cómo va eso? No me contaste.
MIRIAM: Genial, un montón de chicos vienen, me gusta.
BETO: ¿Y la obra en que trabajás es conocida? Bah, yo no
conozco mucho, pero…
MIRIAM: No, no es conocida, se llama La Mecedora.
PABLO: La vimos, me gustó…
JUAN: Está buena…
BETO: ¿De qué trata?
MIRIAM: Se encuentran tres hijos en el velorio del padre, y
uno de ellos, la hija mujer que lo estuvo cuidando porque era la única que
vivía con él tiene tres sobres que el padre le había dejado como legado, uno
para cada uno de ellos… y bueno abren los sobres y allí decía sobre qué les
dejaba a cada uno, que no era lo que ellos esperaban…
PABLO: Pero lo que está bueno es que el padre se les aparace
a cada uno de ellos… hay algo de fantástico ahí.
MIRIAM: Sí, pero en definitiva es una comedia que habla de
cómo un padre tienen que contener a sus hijos a lo largo de su vida.
JUAN: El problema es que el padre era comunista… digo
“problema” porque hoy es mala palabra.
MIRIAM: ¿Sabés que no?
PABLO: ¿Por?
MIRIAM: Porque el Partido Comunista apoya al Proceso, yo, a
pesar de ser “politizada” como decís vos me enteré por esta obra… el director
nos contó que le consultó al productor y este le dijo eso, por supuesto que se
lo dijeron desde arriba, que una cosa es ser del Partido Comunista y otra ser
“comunista”… son cosas diferentes…
JUAN: Es verdad que todo está muy raro.
PABLO: Está todo tan mezclado…
SILENCIO
JUAN: (A Beto) ¿Te
dije que Pablo es escritor?
BETO: Sí, si…
PABLO: También soy profesor de literatura, en escuela
secundaria.
BETO: ¿Das clases?
PABLO: Sí, en dos escuelas… no me gusta tanto como escribir,
pero…
JUAN: ¿Seguís con la novela?
PABLO: ¿Cuál?
JUAN: La que me contaste en el cumpleaños de Franco, que
trataba sobre un ciego que mágicamente recupera la visión cuando está preso y
lo único que puede ver son los barrotes y las paredes…
PABLO: (Asiente)
En realidad no recupera la visión, si no que siendo ciego de nacimiento comienza
a ver justo en ese momento.
BETO: ¿Y por qué estaba preso?... porque si era ciego… cómo
pudo…
PABLO: Bueno, la historia cuenta que conoció una mujer, se
enamoraron, y se lo llevó a vivir con él, como esta mujer pertenecía a un grupo
guerrillero, cosa que él sabía, la policía entra a su casa, a ella la matan y
cuando descubren que el hombre era ciego lo meten preso. A los días de estar en
la celda recupera la visión, pero lo único que puede ver a parte de su cuerpo
es nada más que la celda…
JUAN: ¿Y cómo sigue?
PABLO: No tengo la menor idea…
MIRIAM: Bueno, capaz que la historia es nada más que eso…
ahí termina.
PABLO: Pero tengo cincuenta páginas, nada más, no puedo ir a
la editorial con algo que no se sabe si es un cuento o una novela…
JUAN: Voy a buscar las empandas que ya deben estar. (Se va a
la cocina)
PABLO: (Levantando la
voz) ¡De qué son las empanadas, Juan!
JUAN: (Desde la cocina)
¡Todas de carne!
MIRIAM: ¿Cómo hiciste el relleno?
JUAN: No te preocupes, no tienen aceitunas.
PABLO: (Poniendo cara
de asco) ¿Pasas de uvas?
JUAN: Tampoco, sólo carne, cebolla y ají, sal y pimienta…
JUAN REGRESA CON LA
FUENTE DE EMPANADAS.
JUAN: Bueno, comamos y hablemos de otra cosa, así no nos cae
mal la comida.
ESCENA 2
LA PRÓXIMA ESCENA TRANSCURRE
EN EL LIVING.
MIRIAM: Riquísima la torta…
BETO: De las tortas se encarga Clara, mi esposa, ella las
hace, también traje una pasta frola de membrillo que hacemos en la panadería.
JUAN: Esa la dejamos para el desayuno mañana, Beto.
MIRIAM: Mirá vos qué vivo.
JUAN: Te traigo un pedacito si querés.
MIRIAM: (Sonríe)
No, estoy llena, comí demasiado.
JUAN: Después la corto, preparo un café si te parece.
MIRIAM: Después… no te preocupes.
SILENCIO BREVE
PABLO: (Mira a JUAN)
¿Y?
JUAN: Y qué…
PABLO: Qué vas a hacer con esto… con la canción sediciosa.
JUAN: Creo que la voy a cantar.
MIRIAM: (Disgustada) ¿Y después?
JUAN: (Mira su reloj) Mañana por la mañana se lo tengo que
confirmar a Arturo… Me consiguió unos pasajes de Uruguay a España... a las once
vamos a hablar y ahí lo decidimos. En caso de que cante la canción, apenas
termine el recital nos vamos para el Delta y una persona que él conoce nos
cruza a Uruguay, y pasado mañana ya estoy en Madrid…
MIRIAM: ¡¿Pero vos decidís estas cosas y no consultás con nadie?!
PABLO: ¿Estás hablando en broma, no?
JUAN: A vos te parece que tengo ganas de joder con esto…
anoche ni siquiera pude dormir…
PABLO: ¿Y si te dejás de joder y mañana no cantás
“Prisiones”?
JUAN: ¿Te imaginás a León sin cantar Sólo le pido a Dios, o
que Los Gatos no canten La Balsa?
MIRIAM: (Hace un gesto
irónico)
JUAN: Ya sé que no tengo la popularidad de ellos pero para
mí, quinientas personas representan lo mismo quizás que las tres mil, cuatro
mil o cinco mil de ellos…
BETO: Yo lo pensaría… hacés todo el recital y si ves que al
final la gente está contenta te retirás y listo…
JUAN: ¿Sabés que creo? Que ya estoy condenado… porque en
todo caso, si se me ocurre no cantarla quedará el peso de la ausencia que puede
ser peor… mirá… no me acuerdo qué músico fue… (piensa) pero la historia es que
éste m,úsico hace todo su recital y casi al final se quedó sin vos, pero con la
mala suerte que le quedaron dos temas, los más conocidos, por cantar, porque
justamente se suele dejar esos éxitos para el final, como hace todo el mundo…
bueno, a mitad del show se da cuenta que no va a llegar y empieza a eliminar
canciones de la lista, pero definitivamente no llega, se quedó sin voz y
abruptamente se despide. Claro, imagináte el público, no se movía de sus
butacas, quedó en el lugar esperando, cinco, diez, quince minutos, hasta que un
loquito de estos que no faltan en el público empezó a cantar una de esas
canciones a viva voz, en segundos estaba todo el público cantando… cantaron las
dos canciones ¡Tres veces!
PABLO: Un caso en que la obra es más importante que el
artista…
JUAN: Eso es la música popular muchachos… ni siquiera les
importó que la cante el artista, y te puedo asegurar que se retiraron del lugar
más contentos que si la hubiese cantado el cantante…
MIRIAM: Y si suspendés el concierto por enfermedad…
JUAN: Mirá Miriam, en realidad ahora siento que no tengo
opción, que la tengo que cantar…
MIRIAM: ¿Qué te agarró? ¿Un ataque de compromiso, de
rebeldía?
JUAN: No sé, las canciones son mis actos de libertad, no me sentiría
yo si no pudiera cantarlas, es lo única que la gente espera de mí, y coincide
que esa canción, mañana, es la más esperada por todos, si no la canto estaría
colocándome mi propio cepo, estaría dejando de ser yo…
MIRIAM: Juan, si en la obra nos decían que el padre no tenía
que ser comunista, y querían que fuera simplemente un hombre que trabaja, lo
cambiábamos…
JUAN: Vamos Miriam, yo te conozco, no te estás poniendo en
la situación, si te decían que tenían que cambiar y que no fuera comunista, a
parte de las doscientas puteadas que irías a vociferar te empacarías y no sólo
dejás que fuera comunista si no que pedís que se llame Fidel. A parte, seamos
sinceros: ya estoy marcado… eso no tiene vuelta atrás…
SILENCIO
JUAN: Va más allá de algo racional… ojalá me sucediera algo
mañana, que me quede sin voz, o que cierren el Teatro… pero sé que no va a
pasar y sé también que es imposible que no cante Prisiones… y como les digo, si
no la cantara esa ausencia será tan honda, tan profunda, tan visible que de
todos modos me condenaría, ya estoy condenado….
SILENCIO
PABLO: Ahora vos fíjate que absurdo, por lo que estamos
discutiendo, ¡Por una canción! ¡Cómo si fuese un arma letal!
MIRIAM: Y no sólo eso, todo es por ¡una sola estrofa!
PABLO: ¡Y que encima no dice lo que dice que dicen! ¡Una
locura!
JUAN: Fijate que hay muchas cosas que nos parecen normales a
esta altura, el hecho de que vos Pablo hayas tenido que enterrar esos libros en
el fondo de tu casa porque tu compañero de trabajo te contó lo que le pasó a un
colega.
BETO: ¿Qué libros eran? ¿Por qué enterrarlos?
PABLO: Por las dudas… ni siquiera yo lo sé.
JUAN: Empieza a ser natural sentir miedo, eso está rigiendo
nuestras vidas, el miedo…
MIRIAM: (Llora)
PABLO: ¿Por qué llorás?
MIRIAM: Por eso, por el miedo… el miedo que tengo a que no
aparezca mi prima… ni el bebé de mi prima… el miedo a ser la próxima… es una
mierda vivir así.
JUAN: (La abraza)…tenemos
que aferrarnos al arte, muchachos, sé que el arte será mi tierra hasta que esto
mejore… el arte será nuestra tierra.
MIRIAM: ¿Por qué decis “nuestra tierra”? Yo quiero “esta”
tierra…
JUAN: Considerá que sólo es una puerta Miriam, yo desde allá
puedo preparar todo para que puedas viajar si la cosa se pone complicada.
PABLO: ¿Tan difícil la ves?
JUAN: El monstruo tocó a mi puerta, Pablo. Ayer estaba
pensando en todo lo que iba a hacer, programando giras, un disco nuevo… un
llamado telefónico hizo que se fuera todo a la mierda… ¿Sabés cuánta gente se
está yendo? Pino, el guitarrista de Espíritu, Mercedes, César, Miguel… todos
los días me entero que alguien se va… no esperaba que me toque a mí.
BETO: ¿Es para tanto?
PABLO: Eso, no estaremos paranoicos.
MIRIAM: Los paranoicos son ellos…
JUAN: Es verdad, ellos creen que todos somos una amenaza,
tanto que al fin ellos se han transformado en la amenaza.
BETO: ¿Pero qué amenaza puedo ser yo?
JUAN: Vos no sos una amenaza, Beto. Tenés un laburo que no
molesta a estos tipos, nosotros molestamos, somos los que nos vamos de la
regla…
MIRIAM: Somos los que pensamos… los que rompemos el corral…
BETO: Te pido más respeto… yo trabajo pero también pienso…
no soy un alienado.
MIRIAM: (Contrariada y
arrepentida) Perdón, no era exactamente eso lo que quería decir.
JUAN: Beto es inteligente y te entiende, nos criamos juntos
y sé que ama la vida que lleva, lo que sucede es que esa forma de vida es la
única aceptada ahora… en algún punto tenés suerte.
BETO: ¿Suerte? ¿Por?
JUAN: Suerte como tiene el viejo, como tienen la mayoría de
los que viven en Suipacha.
BETO: ¿Por qué vivimos en un pueblo?
JUAN: No, porque la mayoría tienen trabajos y actividades
que no molestan, que no le molestan a ellos… a veces las palabras dicen mucho
(lo dice ampulosamente) Proceso de Reorganización Nacional.
MIRIAM: Reorganización…
JUAN: Organizar es la palabra, lo que quieren es que estemos
“organizados” pero según sus reglas, que seamos verticales, católicos,
derechos, rectos.
MIRIAM: Es así, como el caso de uno de mis compañeros de
teatro que se puso un nombre “artístico” pero la verdad es que su intención es
no aparecer con su apellido judío.
JUAN: Estamos llenos de miedo… esa es la verdad.
BETO: Pero es que yo no tengo miedo…
JUAN: Por lo que te digo Beto, porque estás en el molde…
estás en el canal previsto… no sos judío, ni homosexual, ni militante, ni
gremialista… sos un tipo de familia que labura, que se va a pescar, que juega
al fútbol los sábados… a veces hubiese querido ser así, en algún punto te
envidio.
BETO: Pero yo leo los diarios, yo me informo… hace unos días
salió que habían abatido a unos extremistas, inclusive mostraron que tenían
armas, no eran nenes de pecho…
MIRIAM: Sí, pero eso es lo que pueden mostrar, eso es lo que
quieren mostrar, todo los demás ocurre en las sombras, en la oscuridad.
PABLO: Yo, la verdad, pensé que era un invento de la gente,
de mis amigos y de mis colegas, pero cada vez hay más casos de gente que
desaparece, ayer mismo estábamos hablando de diez chicos que desaparecieron en
La Plata, dicen que están presos pero no te dicen dónde, los acusaron de subversivos.
MIRIAM: Los acusaron pero sin que intervenga la justicia,
los “marcaron” y los fueron a secuestrar.
PABLO: Y sí… el tema es que son adolescentes de catorce y
quince años…
BETO: Bueno, yo eso no lo creo, así como te dicen una cosa
de un lado, también te la dicen del otro, qué sé yo…
MIRIAM: ¡pero son niños!
PABLO: Bueno, ayer, lo que decía un colega que es medio
pariente de uno de ellos, es que no es sólo la edad lo insólito del caso, son
diez chicos que fueron a buscar a cada uno a su casa en el momento que todos
estaban durmiendo.
MIRIAM: ¡Claro, qué clase de guerrilleros son que se dejan
atrapar así nomás!… una locura.
JUAN: Por eso, esto no es normal.
JUAN VA HASTA LA
CAJONERA Y DEL CAJÓN SACA UN PAQUETE. SE LO ALCANZA A BETO.
JUAN: (A BETO) No
te quedés para el recital mañana, apenas amanezca tomate el tren de vuelta… y
guardá esto.
BETO: ¿Qué es?
JUAN: Son mis ahorros, necesito que los tengas por si le
pasa algo al viejo, vos sabés que mi tío murió, la vieja no está más, y yo soy
hijo único. Si le pasa algo, si necesita algo por temas de salud, ayúdalo por
favor. Yo por un tiempo no me voy a comunicar para no comprometer.
MIRIAM: Te vas a ir nomás.
PABLO: Como que esto siga así, no va a quedar nadie.
JUAN: Ustedes mejor váyanse, no es bueno estar muy tarde en
la calle.
PABLO: Y, la verdad es que ya estoy sugestionado.
JUAN: Bajen, tomen un taxi y vayan a su casa.
MIRIAM: ¿No me puedo quedar a dormir acá?
JUAN: Lo que pasa es que siento que tengo una enfermedad que
les puedo contagiar.
MIRIAM: ¿Y qué pensás?, ¿qué ya no estamos contagiados?
PABLO: Hagamos una cosa Miriam, porque yo ahora no me quiero
ir sólo (sonríe nervioso), vamos juntos y te quedás a dormir en casa.
JUAN: Ahí está. Eso me parece genial.
MIRIAM: (Compungida)Está
bien.
TOMAN LOS ABRIGOS Y SE LOS PONEN.
MIRIAM: ¿Y con las cosas que vas a hacer? ¿Los instrumentos?
¿Los muebles?
JUAN: No te preocupes, Arturo se encarga de todo, me lo
envía en unos días…
PABLO: Mañana pasamos por el vestuario a saludarte.
JUAN: No, absolutamente no, no quiero que nadie los vea
conmigo… mañana les dedico un tema.
PABLO: Que no sea “Prisiones”.
JUAN: Sería como condenarlos a muerte… sin nombrarlos les
voy a dedicar “Si estos días son”.
MIRIAM: Me encanta esta canción (Abraza a Juan)
PABLO: Te vamos a extrañar (abraza a Juan)
JUAN: Vayan, vayan… no se demoren.
MIRIAM: ¿Abajo está abierto?
JUAN: Sí, de adentro se puede abrir… vayan tranquilos.
SALEN
JUAN: Bueno Betito, dormí en mi cama que yo me acuesto en el
sofá.
BETO: No, déjame a mí en el sofá que estoy acostumbrado…
cuando Clara se enoja me manda al living.
JUAN: Pongo el despertador a las ocho, tomamos unos mates.
BETO: Sí, y me voy para la estación.
JUAN SACA UNAS
FRASADAS DEL MUEBLE Y SE LAS ALCANZA.
JUAN: ¿En serio no querés dormir en mi cama?
BETO: No, acá voy a estar bien… déjame pasar al baño.
JUAN: Andá nomás.
BETO SALE EN DIRECCIÓN
A LA COCINA. JUAN RECORRE EN SILENCIO EL LIVING COMEDOR CONTEMPLANDO Y TOCANDO
SUS COSAS. BETO REGRESA y SE DESCALZA Y SE ACUESTA.
BETO: Bueno, la verdad es que estoy cansado.
JUAN: ¿Te apago la luz?
BETO: Dale, gracias.
JUAN: (Duda como si no
le salieran las palabras) En la carta le digo al viejo que me voy porque
tengo una muy buena oportunidad en España, económicamente mejor…
BETO: (Asiente)
JUAN: Si te pregunta vos decíle lo mismo, que me viste muy
bien y muy contento.
BETO: No te hagás problema Juan.
JUAN: Hasta mañana.
BETO: Chau, viejo.
APAGA LA LUZ
FIN